Cifuentes
Sus libros
La ruta de las tormentas
Un avejentado y enfermo Cristóbal Colón se apresta a iniciar su última gran travesía: el regreso a las Indias, descubiertas diez años atrás por el, con el propósito de encontrar el estrecho que permitiese llegar a las tierras del Gran Khan, de las que ya habló Marco Polo.Repudiado y desdeñado por la realeza y los grandes de España debido a su carácter despótico y altanero y sus desmedidas ansias de poder, el último viaje del Almirante se convertiría en una verdadera pesadilla: tormentas, huracanes y enfermedades jalonaron la navegación. Además de todas estas penalidades, Colón tuvo que hacer frente al motín de su tripulación, desencadenado por el mal estado de las embarcaciones, el hambre y la muerte. Testigo excepcional de todos estos acontecimientos será su hijo ilegítimo, Hernando Colón. Obligado a abandonar la compañía de los Reyes Católicos para embarcarse junto a su tío y su padre, Hernando emprendió el viaje al Nuevo Mundo con tan sólo trece años. En los meses de travesía, no sólo alcanzará su madurez como hombre, sino que se enfrentará a sus miedos y contradicciones y al lado más oscuro de la condición humana, presenciando el ocaso de su amado padre.á

María Cristina
Fernando VII es una especie de bufón que se dedica a comer y a visitar prostíbulos. Busca a una mujer que le divierta y que sobre todo le dé un hijo varón, ya que su hermano Carlos María Isidro y su esposa María Francisca intrigan para quedarse con el trono después de su muerte. En la corte también está Luisa Carlota, hermana de María Cristina, que está casada con el menor de los hermanos, Francisco, y que es la promotora de este matrimonio con la joven napolitana. María Cristina viaja así a Aranjuez para ocupar el trono junto a Fernando VII. Durante el viaje lee las cartas que le envía su prometido, que parecen las de un niño. Aún no sabe que se está metiendo en un país extremadamente complicado. Quien dice que los gobiernos regentados por mujeres son mucho más pacíficos se equivoca. María Cristina, la última mujer de Fernando VII, fue quizá la reina con mayor vocación de poder que ha tenido España. Su presencia no pasaba desapercibida. Fue amada y odiada del mismo modo por todos los que la conocieron. Conspiró y robó, fue al exilio dos veces y no hubo negocio lucrativo que ella no intentara controlar. Se aferró al poder con puño de hierro, incluso desde la lejanía. Y cuando por fin le permitieron regresar a España, lo hicieron con la condición de que no estableciera en la península su residencia. Esta biografía narrada recrea por primera vez la agitada vida de una mujer que gobernó contraviniendo la imagen de una reina piadosa, honrada y sumisa.
