Darío José Osorio Tillería
Darío José Osorio Tillería es también conocido como CumaSystem, una identidad en tránsito entre la naturaleza y la tecnología. Nacido en Santiago de Chile, se considera un artista, docente y hacktivista latinoamericano. Su práctica se construye desde la fricción entre tecnologías contemporáneas y saberes ancestrales. Su trabajo se sitúa en la intersección entre arte, electrónica, programación y pensamiento crítico latinoamericano. Su investigación ha de ubicarse en el tecnochamanismo: un territorio híbrido donde la máquina deja de ser instrumento de control para convertirse en un canal de conexión con lo invisible, lo colectivo y lo territorial. Desde Chile, impulsa CordilleraLab.xyz, un espacio de experimentación en la naturaleza donde convergen arte, tecnología y comunidad. Su enfoque rechaza las lógicas extractivistas del diseño tecnológico, proponiendo en su lugar prácticas de reapropiación, error, intuición y vínculo. Constelación Tecnochamánica no es solo su primer libro: es una cartografía. Un intento de nombrar las fuerzas que emergen cuando el código se encuentra con la memoria y la tecnología deja de ser promesa de futuro para convertirse en herramienta de transformación. Página web del autor http://www.cumasystem.xyz/
Su libro

Constelación Tecnochamánica
«El tecnochamanismo es cambiar de piel, sumergirse en la corriente del deseo, percibir el sonido en el espacio intacto, donde el aire y la lluvia se mueven con una misma respiración ancestrofuturista. Cada etapa de esta transformación puede tardar años en salir a la superficie del sol, como el viento que, sin prisa, desplaza una duna y deja tras de sí huecos
de luz que desvían la atención.
Este libro es un dispositivo crítico de la experiencia, donde lo simbólico se descompone en despojos sonoros y lo real se presenta como aquello imposible que, sin embargo, insiste en aparecer. El arte y la tecnología existen en movimiento. Inclusive la duración, que no es cronológica, implica una demora en el tiempo, un deslizamiento entre semblantes, don-
de el hueco de luz descompone toda consistencia del yo. En este espacio, lo cinético es presencia fugaz que visiblemente se mueve y transforma lo subjetivo. El corazón del robot late como un amanecer oculto en la noche, el sacrificio se vuelve pacto social, y el pensamiento, al profundizarse, se torna no significativo. Al fundirse con las estaciones, la tierra, los cantos
y los ciclos, una forma se desplaza. Repetición que produce diferencia. Temporalidad otra que permite fusionar lo político con lo performativo, lo afectivo con lo teórico, en un espacio donde los cuerpos e imágenes se pliegan y extienden. Lo sensible fija la ausencia en presencia, para ser memoria».
Lucía Jazmín Tarela
