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Deleuze

Sus libros

El pliegue

El pliegue

SOCIEDAD Y CULTURA: GENERAL240 pág.ISBN 9788475095561

El pliegue ha sido siempre una constante de todos los períodos artísticos, pero fue el Barroco el que lo condujo hasta sus propios límites. La condición inequívocamente barroca de la filosofía de Leibniz. La condición inequívocamente barroca de la filosofía de Leibniz, por ejemplo, encuentra su justificación en que, en ella, todo se pliega, se despliega y se repliega. Su tesis más célebre es la del alma entendida como una mónada, sin puertas ni ventanas, que obtiene sus más claras percepciones de un sombrío fondo: una teoría que sólo puede entenderse por analogía con el interior de cualquier capilla barroca de aberturas imperceptibles para el que la observa desde dentro. Así pues, el alma está también llena de pliegues oscuros. Lanzándose a la ingente tarea de descubrir un neobarroco moderno, este libro se dedica a seguir la historia del pliegue infinito en todas las artes. En la poesía de Mallarmé y la novela de Proust, pero también en la obra de Michaux, en la música de Boulez y en la pintura de Hantaï. Una especie de neoleibnizianismo que no ha dejado de inspirar a las más diversas teorías filosóficas. Uno de los más importantes filósofos franceses de todos los tiempos, Gilles Deleuze es igualmente autor, entre otras muchas obras, de Empirismo y subjetividad, Nietzsche y la filosofía, Proust y los signos, Spinoza: filosofía práctica, ¿Qué es la filosofía?, Foucault, La imagen-movimiento, La imagen-tiempo, Lógica del sentido y El Anti Edipo (con Félix Guattari), las cinco últimas también publicadas por Paidós.

La imagen-movimiento

La imagen-movimiento

ARTES: ASPECTOS GENERALES430 pág.ISBN 9788475093178

Este estudio no es una historia del cine, sino un ensayo de clasificación de las imágenes y de los signos tal como aparecen en el cine. Se considera aquí un primer tipo de imagen, la imagen-movimiento, con sus variedades principales, imagen-percepción, imagen-afección, imagen-acción, y los signos (no-lingüísticos) que las caracterizan. Unas veces la luz entra en lucha con las tinieblas, y otras desarrolla su relación con el blanco. Las cualidades o potencias se expresan sobre rostros, o bien se exponen en "espacios cualesquiera", mientras que otras veces revelan mundos originarios o se actualizan en medios supuestamente reales. Los grandes autores del cine inventan y componen, cada uno a su manera, imágenes y signos. No son comparables únicamente con pintores, arquitectos, músicos, sino también con pensadores. Quejarse de, o celebrar, la invasión del pensamiento por el audiovisual no es suficiente; hay que mostrar de qué manera opera el pensamiento con los signos ópticos y sonoros de la imagen-movimiento, y también de una imagen-tiempo más profunda, para producir a veces grandes obras.

Lógica del sentido

Lógica del sentido

SOCIEDAD Y CULTURA: GENERAL275 pág.ISBN 9788449318030

Sin duda uno de los autores trascendentales para poder llegar a entender la filosofía contemporánea, Gilles Deleuze (1925) es, además, autor de libros como Foucault, El Anti-Edipo (con Félix Guattari), El pliegue y los dos volúmenes de sus estudios sobre cine, La imagen-movimiento y La imagen-tiempo, todos ellos también publicados por Paidós. A través de treinta y cuatro series de paradojas articuladas en compleja trabazón, este libro, uno de los más importantes de su autor, se nos presenta como una especie de novela lógica y psicoanalítica en la que se intenta una constitución paradójica de una teoría del sentido, un pensar el sentido que no sería otra cosa que pensar el acontecimiento: ese morir que pasa y se hace muerte, esa muerte que hace presente el problema eterno del morir. Podría decirse, entonces, que Deleuze no nos propone sino un ejercicio, un uso posible de eso que llamamos pensar: un juego, si se quiere. Pero un juego que nos habla de eso que nos pone en juego, de cómo nos jugamos eso que somos a través de lo que las cosas son. Un discurso filosófico, en fin, con tal poder figurativo que sus páginas acaban albergando climas, músicas, paisajes, cuentos e historias capaces no sólo de interesar a los especialistas sino incluso de fascinar a cualquier tipo de lector.

Spinoza: filosofía práctica

Spinoza: filosofía práctica

Historia de la filosofía occidental168 pág.ISBN 9788483107515

No sería de extrañar que usted, por ejemplo, lector ocasional de libros especulativos como éste, se encontrara con que, según Gilles Deleuze, “el carácter único de Spinoza consiste precisamente en que él, el más filósofo de los filósofos, enseña al filósofo a prescindir de la filosofía”. Baruch de Spinoza nació en 1632 en Amsterdam, en una familia de comerciantes acomodados de origen portugués. Gracias al latín, accedió a los escritos de los pensadores que habían contribuido al gran renacimiento del saber en el siglo anterior, y, muy pronto, a su mente de hombre lúcido le pareció ya imposible respetar los límites de la ortodoxia que le imponía la comunidad judía a la que pertenecía. “El más grave error de la teología”, escribía, “es el haber desatendido y ocultado la diferencia entre obedecer y conocer, el de hacernos tomar los principios de obediencia por modelos de conocimiento”. Naturalmente, quien así piensa, ayer como hoy, háblese de teología o de cualquier doctrina o ideología, acaba teniendo que elegir el aislamiento, sin honores ni cátedras. La obra de Spinoza no es voluminosa, pero sí profundamente perturbadora. Como dice Deleuze, “un libro explosivo, nunca pierde su carga explosiva”. De ahí que la Etica, que Spinoza empezó a escribir en 1663 y no se publicó hasta después de su muerte en 1677, y el Tratado teológico-político, que publicó anónimamente en 1670, sean obras que hasta hoy suscitan toda suerte de anatemas, debates e incluso maldiciones. El objetivo de este libro, Spinoza : filosofía práctica, en forma de pequeño diccionario holandés, es el de ir introduciéndonos paso a paso en su universo ontológico, en el que es imprescindible moverse, como él, con