
Dolorez Abenza Alcolea
Lola Abenza Alcolea Archena, 07/04/1949 La autora es una mujer sencilla, de familia humilde…, y soñadora. Es ama de casa y trabajadora incansable. Luchadora y defensora de los más necesitados, de la verdad y la justicia. Sus ojos siempre miran al cielo, donde para ella está el Dios al que siente. No tiene estudios académicos, ni literarios, ni teológicos, pero tiene experiencia humana y experiencia de Dios en su Ser. Quizás quien lea este libro, o ahora mismo lo tenga en las manos, se preguntará, ¿por qué se titula: meditaciones de un alma cristiana?, muy sencillo: porque -según palabras de Lola Abenza- así lo soy y así me siento: Una verdadera cristiana, hija de Dios. Dice que esta obra es un sueño cumplido ya a sus 76 años, pero era una necesidad que latía dentro de ella. Dar luz a esas meditaciones y pensamientos que percibía día a día; por lo que se puso a escribir en una libreta, expresando lo que sentía… El amor a Dios. Para acabar, nos expresa sus deseos de que estas palabras lleguen a todos/as las personas que dudan del amor del señor, para que miren al cielo, y piensen que ese cielo y el universo no es una creación del hombre. Lo ha hecho algo superior: Yo lo llamo Dios. Con mucho amor os digo: ¡Que Dios os bendiga…! Un abrazo desde mi corazón.
Su libro

Meditaciones de un alma cristiana
En estas páginas, Lola Abenza, nos invita a recorrer un itinerario de pensamientos y reflexiones sobre la vida… Meditaciones sobre su creencia religiosa y sobre Dios. A quien tanto ama. Sus textos -muchos de ellos en prosa poética- nos llevan a pasajes donde la sencillez y el diálogo nos hacen ver la naturalidad de sus expresiones, de sus sentimientos, de su pensar.
Habla del dolor, de la fragilidad, del mundo... Lo hace desde lo que siente y cómo lo siente. Da rienda suelta a eso que late incesantemente dentro de ella. Su amor por Dios, por la vida, por sus hermanos, como ella los llama: la humanidad.
Es una obra que recoge las experiencias sobre el amor, la ternura, la fe, la esperanza… Todo al calor de unos textos meditados en la noche donde la autora conecta con su esencia más sublime: con su alma. De ahí que se deja llevar por lo que siente y percibe, abrazando al Dios y a la verdad que late en su pecho, en su corazón sintiente.
Y, aunque no seas un alma cristiana, si eres un alma de la vida, un hermano/a en esta existencia, por lo tanto, que la luz de estas palabras, abran tu corazón y tu conciencia hacia las cimas de la verdad que todo lo abraza. Dios, su infinita sabiduría y su eterna misericordia.
