Dürrenmatt
Sus libros

Griego busca griega
Cuando el humilde contable Arnolph Arquíloco reúne en su particular ordenación moral del mundo a todas las personalidades que el considera como indiscutibles modelos eticos (el presidente de la nación, el obispo de los neopresbiterianos primitivos, el jefe de la empresa en que trabaja…), no puede ni imaginar el cambio radical que un anuncio en la prensa está a punto de provocar en su mediocre existencia. Y es que si el simple y escueto "Griego busca griega" insertado en la sección de contactos matrimoniales le proporciona a una estupenda joven, de repente esta nueva relación le abrirá tambien las puertas de un modo inalcanzable una horas antes. Sorprendentemente ascendido a director general de industrias Petit Päyssan, y poco despues nombrado secretario mundial de la Iglesia neopresbiteriana primitiva, Arquíloco se codeará, a partir de este momento, con todos sus modelos eticos, y pasará, sin saber muy bien cómo, a ser el mismo un pilar de la sociedad.

Griego busca griega
Cuando el humilde contable Arnolph Arquíloco reúne en su particular ordenación moral del mundo a todas las personalidades que el considera como indiscutibles modelos eticos (el presidente de la nación, el obispo de los neopresbiterianos primitivos, el jefe de la empresa en que trabaja…), no puede ni imaginar el cambio radical que un anuncio en la prensa está a punto de provocar en su mediocre existencia. Y es que si el simple y escueto "Griego busca griega" insertado en la sección de contactos matrimoniales le proporciona a una estupenda joven, de repente esta nueva relación le abrirá tambien las puertas de un modo inalcanzable una horas antes. Sorprendentemente ascendido a director general de industrias Petit Päyssan, y poco despues nombrado secretario mundial de la Iglesia neopresbiteriana primitiva, Arquíloco se codeará, a partir de este momento, con todos sus modelos eticos, y pasará, sin saber muy bien cómo, a ser el mismo un pilar de la sociedad.

Justicia
Mientras acompaña al aeropuerto a un ministro ingles, el consejero cantonal Kohler detiene el coche oficial frente a un restaurante, baja, atraviesa la sala llena de gente y, de un tiro, mata al profesor Winter, un aburrido humanista. Todos lo ven, caben pocas dudas acerca de quien es el asesino. Sin embargo, Isaak Kohler no sólo no huye, sino que, aquella misma noche acude a un concierto donde al fin se atreven a detenerle. Es condenado a veinte años. Pero Kohler, un hombre culto, riquísimo y maquiavelico jugador de billar, no vacila en apelar a un joven abogado en apuros para encargarle la revisión de su caso a partir de la hipótesis de que el no es culpable. De hecho, los testigos visuales se contradicen, jamás se ha encontrado la pistola y no hubo hecho confesadoá; tan sólo un asesinato sin motivo. El resultado es un inquietante laberinto de enigmas donde la lógica queda malparada, la verdad y la mentira se confunden y la justicia se asemeja peligrosamente a una farsa.

El juez y su verdugo
Cuando el teniente de policía Schmied aparece muerto enásu coche, en una pequeña carretera de montaña muy cercaáde Berna, la investigación recae en el comisario HansáBärlach, quien está a punto de jubilarse y no pasa precisamenteápor su mejor momento. Con apatía (¿o es talávez serenidad?) y malhumor (quizá debido a unos agudosádolores de estómago que no presagian nada bueno), peroácon tesón, Bärlach empieza a desentrañar el caso con laáayuda de otro agente. Lo cierto es que cuentan con muyápocas pistas. Pronto el juez instructor, Lucius Lutz, viejoáconocido del comisario, lo apremia para que capture aláasesino.

La sospecha
Tras una delicada operación quirúrgica, que tal vez leáalargue un poco más la vida, el comisario Bärlach, en suálecho de hospital, lee, curiosa y simbólicamente un ejemplaráde la revista Life. Una fotografía allí publicada despiertaáen el medico que acaba de operarle la sospecha deáque el tristemente celebre doctor Nehle, que practicabaáoperaciones sin anestesia en el campo de concentraciónáde Stutthof, podría ser el actual director de una clínica privadaásuiza. A partir de ese momento, Bärlach emprendeuna arriesgada investigación que le conducirá, a travesáde una alucinante trayectoria poblada de monstruos, a unádesenlace que el jamás pudo imaginar.

El encargo
F., una conocida periodista de la televisión suiza, acepta el encargo de un psiquiatra danes de investigar y reconstruir la misteriosa muerte de su mujer, ocurrida en un país árabe. Cuando F., junto a su equipo de grabación, empiece a indagar, se verá atrapada en una red de intrigas internacionales en la que intervendrán la policía marroquí, unos servicios secretos y hasta un apacible filósofo.

Justicia
Mientras acompaña al aeropuerto a un ministro ingles, el consejero cantonal Isaak Kohler detiene el coche oficial frente a un restaurante, baja, atraviesa la sala llena y, de un tiro, mata al profesor Winter, un aburrido humanista. Despues, Kohler no sólo no huye, sino que esa noche acude a un concierto donde al fin es detenido. Pese a que lo condenan a veinte años de prisión, el maquiavelico Kohler pretende demostrar que el no es culpable.
