Elena Arroyo Cañero
Cuando era pequeña como vosotros, jugaba a
las seños. Tenía una carpeta repleta de folios, un bolígrafo rojo para corregir
y un montón de muñecas a las que les daba clases. Y al crecer un poquito, he disfrutado
mucho escribiendo historias y cuentos que siempre quedaban en un cajón. Pero
este ha saltado y se ha escapado para que vosotros lo podáis leer. El primero que
logra salir, por lo que es un valiente.
Actualmente soy seño de niños y niñas como
vosotros, quienes llenan mi vida de experiencias enriquecedoras. También soy
mami de tres hijos. Ellos, en secreto, ayudaron a que este cuento tan pillín saltara
del cajón. Sin su entusiasmo hubiera sido imposible que lo pudieseis leer hoy. Esperamos
que lo disfrutéis.
Su libro

Las seños también tienen un mal día
Timoteo, un alumno entusiasta y observador, llega al aula con la ilusión de entregar a su maestra, Elvira, un regalo especial fruto de su curiosidad por la naturaleza. A través de la mirada de Timoteo, descubrimos la conexión emocional y pedagógica que une a los alumnos con sus docentes. Sin embargo, una sutil alteración en el ánimo habitual de Elvira despierta la incertidumbre en sus alumnos, desencadenando una historia que explora la humanidad, las emociones y los vínculos afectivos que se forjan en el entorno escolar cotidiano.
