Emma Julieta Barreiro
Sus libros

Mexiko:
Los imaginarios externos sobre un país siempre han incomodado a los que desde adentro contemplan su nación. Las descripciones de México hechas por extranjeros son valiosas fuentes de información, pero, al mismo tiempo, pueden abundar en prejuicios, estereotipos, malentendidos y simplificaciones, deficiencias que dicen más sobre sus autores que sobre el objeto de observación. Sin embargo, son imaginarios de una gran relevancia histórica y cultural. Este libro estudia la presencia de México en publicaciones de autores germanoparlantes entre 1914 y 1945, es decir, durante el Imperio alemán, creado en 1871, convertido en la República de Weimar en 1918 y en el Tercer Reich nacionalsocialista en 1933; también incluye obras publicadas en territorios germanohablantes del Imperio austrohúngaro y, después de su disolución en 1918, en los estados sucesores de este último.

México en el espacio germanoparlante, 1910-1945.
Entre 1910 y 1945, en medio de una época convulsionada y de un mundo marcado por guerras, revoluciones, crisis económicas, migraciones y desplazamientos forzados, así como por trascendentales innovaciones tecnológicas, utopías, expansión de ideas racistas y coexistencia de ideologías tan opuestas como el comunismo y el nazismo, México siguió siendo el objetivo de viajeros, migrantes y autores procedentes de los países germanoparlantes. Sus miradas no podían ser sino heterogéneas e incluyen descripciones estereotipadas, románticas o denigrantes, junto a representaciones artísticas y análisis perspicaces, tanto en forma de textos como de imágenes. Los términos raza, clase, cultura y civilización aparentaban una unidad de ideas que en realidad constituía un panorama polifacético. Frente a este horizonte, estaba México, un país muy diferente, pero también heterogéneo y en dramática transformación. El encuentro entre estos dos mundos, el germanoparlante y el mexicano, se plasmó en discursos literarios, histórico-antropológicos y narraciones de viaje donde se entremezcla la ficción con la realidad, así como en representaciones fotográficas y cinematográficas. Las figuras femeninas se despliegan en este amplio panorama como observadoras y como objetos de observación. Entre la utopía, la distopía, el conocimiento del otro y de sí mismo, las y los observadores construyen sus diversas representaciones de México. A veces dejaron huella en el país, así como éste dejó una impronta en ellos y en los ambientes culturales y políticos de los países germanoparlantes.
