Enrique Gómez Tárrega
Después de haber alcanzado la edad reglamentaria para su jubilación, con un tanto de paciencia, encontró la forma y manera de emplear parte de aquel tiempo que tenía libre dedicándolo a escribir todas aquellas historias que durante muchos años había tenido en su mente sin haber dispuesto del tiempo suficiente para plasmarlas en papel y, a continuación, publicarlas, cosa que lleva haciendo desde que tomó la decisión de ponerlas a disposición de todos aquellos que deseen leerlas.
Sus libros

INOCENCIA Y GENEROSIDAD SI SUPIERAS
Marta regresa, años después, a la urbanización donde vivió durante su juventud, un lugar cargado de recuerdos y misterios. Tras recibir de sus padres, como regalo de cumpleaños, la casa que habitaron años atrás, se reencuentra con Lucía, su antigua amiga. Juntas intentarán reconstruir los eventos traumáticos que provocaron la abrupta desaparición de Marta del vecindario en el año 2000, periodo marcado por la enigmática presencia de unos vecinos gemelos y una serie de baladas nocturnas que alteraron su equilibrio emocional.

Zafarrancho en la Embajada
Aquel accidente de circulación que, basándose en la versión ofcial, había sido consecuencia de un despiste del conductor del autobús, no convenció a casi ningún familiar de los fallecidos en el mismo, pues aquel, según algunos supervivientes, tenía todos los visos de un atentado terrorista: pistoletazo de salida para una investigación extraofcial, paralela y un tanto atípica, que dio como resultado la correlación del mismo con unos posibles infltrados y consecuencias imprevisibles para todos los implicados en la misma.

Al final del túnel
Algunas veces, el juguetón destino —o quizás el odio infundado de algunos seres hacia quienes creen— es el causante directo de sus desgracias. Llegan a poner con sus decisiones a algunas personas al límite de su aguante como ser humano, y eso fue a lo que tuvo que enfrentarse Andrea, cuando, tras un año de ausencia por motivos laborales de su marido, cuando regresaron de nuevo a la casa de sus padres para asistir al bautizo del hijo de unos amigos muy íntimos, tuvo que poner a prueba su fuerza mental para enfrentarse a aquellos desagradables e inesperados acontecimientos acaecidos durante aquellos días, que, sin lugar a dudas, fueron el preludio de aquella increíble aventura que días más tarde se impuso llevar a cabo con la preclara intención de recuperar aquello que le había sido arrebatado de manera tan injusta y sin un motivo aparente.

El colgante 2ª parte
Con el imparable paso de los meses, tanto Amparo como Samuel, su hijo, se habían adaptado de una manera un tanto increíble a las costumbres y vivencias de su nuevo país, del que eran originarios los padres de ella, que, por motivos que no vienen al caso, emigraron hasta aquel lejano y frio país que era Noruega. Todo parecía desarrollarse de la manera más normal, hasta que la generosidad y desprendimiento del joven Samuel, sin proponérselo, destapó la caja de los truenos, como era, sin lugar a dudas, la codicia y el ansia de poder de algunas personas, cuya única ambición no era otra que conseguir el manuscrito que el abuelo Óscar le había entregado a Samuel unos días antes de fallecer, donde aquellos desaprensivos creían que se encontraba la clave para lograr descifrar el jeroglífico que había grabado en la parte posterior del colgante original, con cuya fórmula tenían la creencia de que podrían dominar a sus semejantes.

El Abuelo
Aquella familia estaba compuesta por cinco personas, dos adultos (el abuelo y su hija) y tres niños de corta edad (una niña de doce años y una pareja de mellizos de diez), capaces de marear al mismo diablo si este se les ponía a tiro, motivo este por el que el abuelo buscó y encontró la manera de tenerlos controlados en algunos y muy puntuales momentos: contándoles las travesuras y aventuras llevadas a cabo por un amigo y compañero suyo cuando ambos tenían una edad semejante a la de sus nietos.
