Enrique San Miguel Pérez
Sus libros

La lectora de Fontevraud
Leonor de Aquitania, en su magnífico sepulcro, cuya vistosidad parece querer adivinar la belleza, la inteligencia y la brillantez de uno de los más grandes talentos de la historia y, como todos los grandes talentos, excepcional en todos los ámbitos, el político, el artístico, y el vital, se entrega con verdadero deleite, con serena intensidad, al supremo disfrute de la lectura... Su figura lleva más de ocho siglos incitando a la lectura, a la investigación y a la creación. Al examen de las instituciones, el derecho, las ideas y las formas políticas de un tiempo que fue, por tantos conceptos, el suyo. Un tiempo que disfruta de una historia, una política y un derecho de cine y en el cine. Por eso este libro se ocupa de las películas que tienen la Edad Media como objeto o pretexto, y hacerlo de la forma más coherente y sistemática posible. Seleccionando ochenta y dos obras ambientadas en la Edad Media; es decir, con un amplio afán representativo, aunque no exhaustivo, aportando una película por año de vida de la lectora de Fontevraud (1122-1204). En forma de ideas, de renglones monográficos para la reflexión; es decir, con la finalidad de dar forma a materias que, por sí mismas, constituyen ya escenario adecuado para un libro. Y, entre ellos, el tratamiento de la autoridad política, del derecho o de las instituciones; pero también de la creación de la Europa, y del nacimiento de sus identidades; y el rey Arturo, o los propios límites temporales y sentimentales de una Edad que concierne a Constantino el Grande y a Miguel Ángel, pero también a Fiona y a Aragorn. Una Edad Media fácil de conocer y de sentir. Y, por lo tanto, de compartir y explicar: ningún sentimiento auténtico se encuentra nunca falto de palabras. Y la pasión por el derecho, por la historia, por el cine, y por la Edad Media, responde a esa autenticidad.

El golpe de Estado de Júpiter contra Saturno.Derecho y Poder en el Cine
El príncipe Fabrizio de Salina encontró explicación a la expedición de Garibaldi, la desaparición del reino de las Dos Sicilia, y la unificación de Italia bajo los Saboya en El gatopardo, la novela de Giuseppe Tomasi de Lampedusa que Luchino Visconti llevó al cine, cuando recordó que tampoco Júpiter era el legítimo rey del Olimpo".Derecho y poder son materias esenciales a cualquier forma de lenguaje artístico, y muy especialmente esenciales a la creación literaria, plástica o musical. Pero en el siglo XX, en donde el cine se convierte en manifestación cultural propia, y de masas, la creación cinematográfica acierta a elevarse como una herramienta portadora del discurso político desde los optimates y populares romanos hasta la barbarie totalitaria, pasando por el New Deal; de las formas jurídicas e institucionales desde la polis griega a las democracias contemporáneas, pasando por la monarquía angevina; y de los hombres de poder de la historia desde César hasta Kennedy, pasando por Becket o el conde-duque de Olivares.De esta forma, El golpe de Estado de Júpiter contra Saturno se reproduce a lo largo de la historia humana. A Fabrizio de Salina, ese golpe "le trajo a la memoria las estrellas". A este libro, el examen de la aportación del cine, y de sus realizadores, a la construcción de un esquema de civilización, reflejado en el contemporáneo Estado de Derecho, en donde, como añadía también el príncipe de Salina "no somos más que seres humanos en un mundo en plena transformación". Pero, también, nada menos. Enrique San Miguel Pérez (Torrelavega, 1964) doctor en Derecho por la Universidad Rey Juan Carlos, y doctor en Historia por la Universidad de Cantabria, es catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones en la Universidad Rey Juan Carlos, en donde dirige la Inspección de Servicios. Sus últimos libros publicados por Dykinson son ¡España, más España! La vida con la historia (2011), La lectora de Fontevraud. Derecho e Historia en el cine: la Edad Media (2013) y La impaciencia del bien. La construcción europea en el derecho, la política y la literatura del siglo XX (2015)"

El sol ofuscado.Derecho e Historia en el Cine y la Literatura. La Edad Moderna
El verano de 1661, el 17 de agosto, el superintendente de Finanzas del reino de Francia, Nicolás Fouquet, ofreció una gigantesca fiesta para celebrar la inauguración de su maravillosa nueva residencia a las afueras de París: el Vaux-le-Vicomte. El proyecto contó con la participación de tres genios como el arquitecto Louis Le Vau, el paisajista André le Notre y el pintor Charles le Brun. François Vatel dirigió el festejo, Molière escribió una pieza teatral para conmemorar la ocasión y, como es natural, el joven rey Luis XIV se convirtió en el invitado de honor.Pero, en pleno verano, el sol montó en cólera. Ni siquiera cuando la siempre rápida inteligencia de Fouquet captó la dimensión de la ira regia que se abatía sobre él, y reaccionó para ofrecer a su soberano su humilde morada en obsequio como testimonio de su lealtad, le resultó posible evitar su detención y encarcelamiento por corrupción. El rey se incautó de su propiedad, y tomó a su servicio a Le Vau. Le Notre y Le Brun para levantar su propio palacio en Versalles. Y El sol ofuscado de Paul Morand decidió que todos los recursos del Estado y todas las formas del arte debían contribuir a la instalación de una nueva concepción del poder y, por lo tanto, del derecho y de la acción política.Una nueva concepción de las formas institucionales que habría de merecer una preferente atención de la literatura y del cine. Y, con el Gran Siglo francés, el Renacimiento italiano, el Siglo de Oro español, la Inglaterra isabelina, la Ilustración escocesa, la América en construcción La Edad Moderna, como espacio de gestación de las formas de organización política y jurídica y los sistemas de pensamiento todavía vigentes. Una Era para la transformación científica y el cambio social iluminada por un sol ofuscado.
