Federico Lanzaco Salafranca
Sus libros

La cultura japonesa reflejada en su lengua
Guillermo de Humboldt, filólogo y gran humanista alemán, llegó a proclamar que una lengua era el espíritu del pueblo que la habla. No consideraba sólo que cada lengua expresara o reflejara dicho espíritu popular, sino que era la viva encarnación del mismo. Si acogemos esta definición como un feliz hallazgo, de ahí se derivaría que la lengua japonesa es el espíritu del pueblo japonés. Así, si el pueblo japonés es ceremonioso en el trato, eso mismo ocurre con su lengua, donde existen varios niveles de cortesía para decir una misma cosa. Si los japoneses son amantes de la naturaleza desde su infancia, la lengua japonesa tiene numerosas palabras para la lluvia, los vientos, la alternancia de las estaciones climáticas. Si la cultura japonesa convierte muchas actividades en arte como la ceremonia del té, el arreglo floral, el tiro con arco es porque a su vez la lengua japonesa vive en simbiosis permanente con el arte. Existe un tópico entre nosotros los occidentales, según el cual la lengua japonesa es muy difícil. Y nos resulta difícil al compararla con nuestra propia lengua, que es la que nos parece normal. Yo diría que si nos desprendemos de prejuicios, seremos capaces de ver en la lengua japonesa una admirable transparencia y sencillez. Y para aprenderla sólo necesitamos constancia y un ánimo abierto, aunque admito que lo difícil en el idioma japonés es su escritura pero nos puede ayudar mucho a dominar la lengua oral. Federico Lanzaco hoy con su excelente libro nos brinda una condensación preciosa de su larga experiencia de Japón y trato con japoneses. No puede desvelarnos todo lo que dicen, pero sí las claves maestras de acceso a su fascinante mundo. Fernando Rodriguez-Izquierdo y Gavala, Universidad de Sevilla

La mujer japonesa
Aunque puede parecer que a algunos occidentales no les resulte atractivo el perfil del hombre japonés, protagonizado tanto por la agresividad del samurai clásico como por el hombre de negocios contemporáneo casado con la empresa; en cambio, sí parece también ser un hecho real el profundo atractivo que sienten los varones occidentales hacia la mujer japonesa. El fenómeno del japonismo a finales del siglo XIX descubrió a Occidente la fascinante belleza de las geishas, protagonistas de los grabados ukiyoe de los maestros de la época Edo. Y así nos ha llegado hasta hoy la sugestiva belleza de la mujer japonesa envuelta en una neblina iridiscente, semiescondida en sus exquisitos kimonos, adornada de pomposos peinados y frágiles abanicos... Las preguntas que se hace el autor hoy son: ¿la mujer japonesa es realidad o mito?, ¿cuál es su perfil auténtico?, ¿dónde reside el tópico, la fantasía o la autenticidad de la mujer japonesa? En un estilo claro, interesante y vivo, enriquecido con experiencias personales insólitas de la sociedad japonesa actual, vamos descubriendo un esbozo del misterio del eterno femenino japonés, a través de la fascinante historia del País del Sol Naciente, que ha cautivado tantos corazones.

Los valores estéticos en la cultura clásica japonesa
Aunque la cara técnico-empresarial de Japón nos es bien conocida, poco conocemos en profundidad de su otra cara bello-estética. Esta obra de rigurosa investigación, pero de fácil comprensión y agradable lectura, nos presenta la evolución histórica de los valores estéticos de la cultura japonesa escenificada en el marco histórico que le ha dado origen, explicitados en las obras más importantes de su literatura clásica. Se ofrece una visión panorámica sugerente, profunda, clara y concisa de la terminología estética japonesa: ga, füryü, mono-no-aware, okashi, wabi, sabi, yügen, iki, shiori ejemplificada con citas acertadamente seleccionadas de los autores más destacados. La explicación de estos valores adquiere un rasgo original con la perspectiva de un proceso dinámico de Tesis (Pasado), Antítesis (Futuro) y Síntesis (Presente) que el autor le otorga. Asimismo, resulta fascinante el Resumen Final con la panorámica de las Tres Bellezas (fuerte-vigorosa, delicada-sensible y de profunda espiritualidad) que aporta Umehara Takeshi como leit-motiv de toda la estética japonesa. Y sorprende aquí la imaginación creativa del autor al relacionar estas tres bellezas con tres elementos básicos del Taoísmo clásico chino: Yang (principio masculino), Yin (principio femenino) y Wu (Nada Absoluta, no-ser causa de todo ser, en japonés Mu). Así, nos esboza el perfil equilibrado del Humanismo del Extremo Oriente. Todo un libro sugerente y enriquecedor. No existe obra alguna parecida. Este título viene a complementar la valiosa bibliografía del autor, entre los que se encuentran: La escritura japonesa como camino para comprender la cultura del Japón contemporáneo (1998), Introducción a la Cultura Japonesa. Pensamiento y Religión (2000) y El mundo de la empresa japonesa ante el siglo XXI: necesidad de un nuevo modelo (2000).

Vivir con plenitud de corazón
Esta breve obra, aunque esencial en sus enseñanzas, es el resultado de experiencias, estudios, reflexiones y oración a las que su autor ha dedicado la mayor parte de una existencia consagrada a conciliar la profunda paz del espíritu con la inmensa alegría de vivir. Desde el cénit de una prolongada vida muy polifacética, y nada común, dedicada en su juventud al mundo espiritual misionero en Japón, concertada con el rigor universitario académico y activo en la gestión corporativa de una empresa líder mundial en el sector de los aceros inoxidables, Federico Lanzaco Salafranca, además, ha encontrado tiempo para dejarnos una docena de libros, unos que nos ilustran sobre la rica cultura japonesa, otros que nos acercan a las distintas experiencias religiosas, y todas a brindarnos la sencilla sabiduría de una espiritualidad que nos conduce a un camino de plenitud de corazón.

Taoísmo, Budismo Zen y Cristianismo: Tres caminos de espiritualidad universal
Esta es una obra ambiciosa aunque de reducido volumen. No es un texto académico de teología o filosofía comparada, sino una inspirada guía de espiritualidad universal presentada al ciudadano de nuestra sociedad. Hoy disfrutamos de experiencias estimulantes y menos que nunca soportamos el aburrimiento de una vida rutinaria. Tampoco apreciamos las elucubraciones abstractas, ni aceptamos fácilmente normas y principios que coarten nuestras ansias de vivir a tope. Por el contrario, valoramos y potenciamos al máximo la experiencia personal auténtica de nuestra vida. Sin embargo, a menudo son experiencias de sensaciones superficiales a lo largo y ancho de los múltiples estímulos que nos ofrece nuestra civilización del ocio. Nos falta experiencia de profundidad de la tercera dimensión de la existencia humana con plenitud de corazón. Esta original obra, de fácil y amena lectura y de hondo contenido, puede ayudarnos a descubrir e intensificar la enriquecedora experiencia de las tres espiritualidades milenarias del Tao del Taoísmo, de la Nada Absoluta del Budismo Zen y del Señor del Universo del Cristianismo. Tres caminos distintos pero, sorprendentemente convergentes en su experiencia personal. El texto inspirador del Daodejing, la hondura inexplicable de la iluminación budista y los reconocidos testimonios de apreciados cristianos nos ofrecen el contacto de auténticos tesoros vivientes del espíritu a través de la historia.
