Fernán Caballero
Sus libros

Cuentos, adivinanzas y refranes populares
Cuentos adivinanzas y refranes populares plasma cómo España es tierra de tradiciones que tienen diferentes manifestaciones, con origen oral pero que se han recogido en muchas ocasiones de forma literaria, como es el caso, con la finalidad de su permanencia a lo largo del tiempo de manera cotidiana. Estas distintas expresiones de las tradiciones fueron recopiladas por Fernán Caballero, pseudónimo de Cecilia Böhl de Faber, en esta obra constituida por los siguientes capítulos: Cuentos de encantamiento; Cuentos infantiles religiosos; Adivinas infantiles; Asuntos religiosos; Oraciones, relaciones y coplas infantiles; Refranes y máximas populares; y, finalmente, Adivinanzas y acertijos populares con sus respectivas soluciones. Cabe destacar de esta obra su forma de crear cuadros rurales y de costumbres con un ambiente narrativo ligero e imitación romántica que hace placentera la transmisión e interiorización de estas tradiciones gracias a un tono a veces humorístico, y otras, satírico. Esta obra, tal y como la conocemos como recopilatorio, se publicó en Madrid en 1921 de manera póstuma a su muerte, sin embargo, algunas partes se publicaron en 1911 y 1914 de forma individual.

La mitología contada a los niños e historia de los grandes hombres de la Grecia
Muchas cosas hay que no podéis aprender, niños míos, lo uno porque no están a vuestros alcances y las aprenderíais sin comprenderlas, lo cual es tarea de loros [ ], pero las nociones que ahora recibáis, serán como las aguas de una buena otoñada, que, sin labrar la tierra, la preparan para recibir el cultivo a su debido tiempo, puesto que las cosas que en la niñez se aprenden no se olvidan nunca; lo cual sé por experiencia. Mitología es una palabra compuesta de dos voces griegas, que expresan o creencia o religión fabulosa. Los hombres olvidados del verdadero Dios, su creador, inventaron divinidades a su albedrío; porque en el alma que Dios crió con soplo divino, existe siempre un anhelo, una necesidad de elevarse y someterse a un poder superior, que se adora, se respeta y se invoca. Cuando el hombre ya no siente esas altas y divinas inspiraciones compadecedle, porque ahogó su alma.
