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Fernando García de la Cuesta

FERNANDO GARCÍA DE LA CUESTA
Nació en Cayés (Asturias) en 1944. A los seis meses se desplazó a Valladolid. Aparejador jubilado, se casó con Marivi, tuvieron dos hijos y vive en Boecillo.
Solo ha publicado Boecillo y sus gentes y El correo de Napoleón Bonaparte, que con Los encuentros de Wellington constituye una dualidad de libros históricos novelados.

Sus libros

El correo de Napoleón Bonaparte

El correo de Napoleón Bonaparte

HISTORIAS REALES386 pág.ISBN 9788418109768

“Cuando el honor y la voluntad del deber cumplido están por encima de los intereses de todo un pueblo…” Timoteo no puede dormir. Harto de dar vueltas sobre sí mismo, se levanta de la cama y descubre que una misteriosa berlina sin conductor se detiene frente a su casa. Intrigado, se asoma a su interior y lo que descubre le dejará atónito… Este es el enigmático comienzo de la novela que Fernando García de la Cuesta ha confeccionado con sumo esmero, donde la ficción de la propia trama enlazará con el hecho real en el que está basada, que no es otro que el establecimiento del cuartel general del ejército aliado, comandado por el general Wellington, en el municipio de Boecillo, tras la batalla de Los Arapiles (1812), cuando la Guerra de la Independencia está empezando a dar sus últimos coletazos. Se trata de una novela coral, homenaje a los habitantes de Boecillo, que se convierten, por mor del argumento, en los personajes que protagonizan y desarrollan la trama. Este relato constituye una interesante mirada a la historia y a las costumbres del Boecillo de principios del siglo XIX.

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Los encuentros de Wellington

Los encuentros de Wellington

FICCIÓN HISTÓRICA476 pág.ISBN 9788418773143

Luisa Vargas García, “La Luisa”, es una célebre y hermosa prostituta, amante del Comandante Gobernador General de Valladolid, Simón Camille Dufresse. Entre sábanas le sustrae información, que posteriormente comunica a tres amigos de Buezillo. Por azar de la vida, es obligada a unirse a un complot bajo el amparo del Ministro Joseph Fouché, Ministro del Interior francés, encaminado a matar a Sir Arthur Wellesley, duque de Wellington. La Luisa, joven muy bella y atractiva, en un encuentro premeditado fascina a Wellington de tal manera que le da un status de “mujer de compañía”. A partir de ese instante los atentados contra Wellington se suceden, sin que en ninguno de ellos haya peligrado su vida. Sin embargo, La Luisa se enamora de Arthur Wellesley, y repara que no puede seguir mintiendo, por lo cual decide confesarle sus anteriores intenciones. Fernando García de la Cuesta adereza la romántica narración dentro de la Guerra de la Independencia española entre los años 1812 y 1813. La Luisa acompaña a Wellington en varias batallas a lo largo de ocho meses, durante los cuales le proporciona ayuda psíquica en los momentos de máxima tensión. El relato es en parte histórico, en cuanto se refiere a la vida militar de Wellington en España, y minuciosamente novelado, en lo relativo a “La Luisa”. Los encuentros de Wellington es una novela en la que los datos históricos reales afloran constantemente, entremezclados con los ficticios de una mujer enamorada. La Luisa ha rehusado seguir siendo prostituta por el amor de Arthur Wellesley, a sabiendas de que él solo admitirá su presencia como “mujer de compañía”.

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Memorias de una Heroína

Memorias de una Heroína

FICCIÓN HISTÓRICA410 pág.ISBN 9788419238085

Juana es una joven vallisoletana que conoce que su hermana ha sido prostituta y ha muerta en 1813, defendiendo de las hordas imperiales francesas a los vecinos de un pueblecito llamado Buezillo. Además, averigua que estuvo enamorada del duque de Wellington, y que convivió con él durante varias batallas hasta su separación definitiva...

Siente que su vocación, por el momento, no está en casarse y tener hijos, sino en alistarse en 1813 como soldado en las tropas aliadas británico-españolas-portuguesas, al mando del duque de Wellington. Dada la imposibilidad material de enrolarse las mujeres dentro de los ejércitos, decide hacerse pasar por hombre. Adecúa su físico, cabello e indumentaria hasta pasar por un joven varón, y con el uniforme militar pasa desapercibida. 

Las peripecias por las que pasa Juana como voluntario al mando del duque de Wellington son innumerables, peligrosas y comprometidas, durante el empuje de las tropas aliadas sobre las francesas. 

Nadie del ejército advierte la personalidad de Juana, ni tan siquiera el mismo Wellington. Solo otra mujer, como no podía ser de otra manera, descubre la naturaleza femenina de Juana.

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