Fernando Pessoa
Sus libros

Lisboa, lo que el turista debe ver
El hallazgo causó asombro: los admiradores del poeta, que ya son legión en el mundo, no daban crédito a la noticia: al hurgar entre sus papeles, una investigadora encontró una guía de la ciudad de Lisboa escrita por el mismísimo autor de los heterónimos: Fernando Pessoa. Sí, el ahora famoso poeta había redactado, en estilo directo y sobrio, una descripción de su ciudad con el fin de que el turista sacara el mayor provecho de su estancia en la capital de Portugal. La presente guía formaba parte de los textos que el poeta guardaba en el legendario baúl que, al momento de su muerte, se encontraba entre sus escasas pertenencias. Durante toda su vida Fernando Pessoa había escrito incesantemente. Padecía de insomnio. Las horas en vela las ocupó en escribir sin pausa poemas, horóscopos, cartas, notas de lectura, listas bibliográficas, tex- tos políticos, canciones, obras de teatro, traduc- ciones: una producción enorme que alcanzó la cifra de 27513 documentos.

Desasosiegos. Fragmentos.
Mi vanidad son algunas páginas, unos fragmentos, ciertas dudas... Mi pasado es todo cuanto no conseguí ser. Ni las sensaciones de momentos idos me son saudosas: lo que se siente exige el momento; pasado éste hay un volver de página y la historia continúa, pero no el texto. Escribir es olvidar. La literatura es el modo más agradable de ignorar la vida. La música arrulla, las artes visuales animan, las artes vivas (como la danza y la actuación) entretienen. La primera; sin embargo, se aleja de la vida porque hace de ella un sueño; con todo, las segundas no se alejan de la vida —unas porque utilizan fórmulas visibles y por eso vitales, otras porque viven de la misma vida humana.

El guardador de rebaños
Fernando Pessoa es uno de los poetas más singulares de la poesía del siglo XX. Mejor sería decir que es uno de los poetas más importantes de todos los tiempos. Una de sus singularidades fue la creación de lo que él llamó la heteronimia, que consiste en la creación de varios poetas que se expresaron a través de su pluma. Escrituras que se desprenden del yo pero que adquieren rasgos propios. No se trata de seudónimos, pues en este caso sólo cambia el nombre de quien firma, pero no los rasgos de la escritura. Los heterónimos fueron dueños de una poética muy personal distinta a la de su creador. En esto consistió la novedad de la obra de Fernando Pessoa. Si bien es verdad que en el siglo XIX y XX hubo poetas que elaboraron un juego de máscaras, como Browning y Pound, por ejemplo (también se podría mencionar a Yeats), que se mantuvieron en el plano de la invención lúdica o de mistificación poé- tica, es preciso mencionar que la intención de Pessoa fue radicalmente distinta. La heteronimia postula una persona autónoma:sus pensamientos,sus emociones y sus sentimientos no son los del autor que los crea.Así, los poetas Caeiro, Campos y Reis poseen emociones, sentimientos y pensamientos que no son los de Pessoa. Como lo señaló María José de Lancastre:los heteró- nimos son pues el resultado de una operación creativa altamente sofisticada, una especie de raíz cuadrada del acto poético: son criaturas de ficción que utilizan la ficción del arte.

Plural de nadie. Aforismos
Con la sabiduría, semejante a la de un maestro de la filosofía Zen, nos invitó a dudar de todo y de nosotros mismos. Los textos que a continuación se reproducen han sido extraídos de sus abundantes poemas y pági- nas en prosa. Algunos de ellos tiene la calidad del aforismo y otros tienen la densidad de un haikú. Pensamos que contienen una sabiduría extraña y una atmósfera enrarecida. Son citas tomadas de su pluma ortónima y de sus heterónimos. En el gusto por la paradoja y la contradicción se halla la raíz de su escritura.
