Foessel
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La privación de lo íntimo
Desde hace unos años los políticos y personajes públicos nos entretienen con sus vidas privadas, quizá para no tener que hablar de nosotros mismos.Este complejo fenómeno social esconde una privatización de la intimidad, una mercantilización de las emociones fomentada por las democracias liberales. En este trabajo descubriremos cómo las categorías de lo íntimo y lo privado han sido unidas en esta democracia de propietarios y cómo preservar lo íntimo (los lazos afectivos) es una forma de mantenerse en la realidad.Ante el espectáculo comercial de las vidas privadas -promovido por los medios de comunicación-- las preguntas se suceden. ¿Es lo íntimo una característica ideal del espacio común? ¿En qué medida el amor es un sentimiento político? ¿Debe ser la democracia contemporánea sensible para ser verdaderamente democrática?

Después del fin del mundo
A pesar de sus orígenes religiosos, la imagen del fi n del mundo nunca ha ádesaparecido totalmente de la historia moderna. Parece razonable vaticinarála inminencia del apocalipsis a partir del momento en que los humanos seáhan dotado de medios para provocarlo y han dado prueba de su ausencia deáescrúpulos ante las posibilidades abiertas por la tecnica. ¿Es este ambienteáapocalíptico algo más que el síntoma de un periodo de crisis? El resurgir deálas imágenes del fi n del mundo traiciona con toda evidencia un sentimientoáde pánico: refl eja la conciencia que Occidente tiene de sí mismo en un momentoáen que, bajo los efectos de lo que precisamente llamamos la "mundializacióná", su infl uencia tiende a debilitarse. Por otro lado, la creencia enáel progreso ha dado paso, en busca de respuestas a las crisis sanitarias, lasáamenazas ecológicas o el peligro nuclear, a la ansiedad. Este resurgimientoáde temas apocalípticos es un síntoma. La disolución moderna de las jerarquíasátradicionales ha provocado una nueva preocupación: tener que vivirádespues del fin del mundo.
