Francisco
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La conjetura del Quincunx
¿Y si los grandes cataclismos no fueran obra del capricho de la Naturaleza? ¿Y si nuestro Universo, nuestro tiempo y espacio, no fueran únicos? ¿Y si la gran colisión entre la materia y la antimateria fuera reversible? ¿Y si todo fuera posible gracias a la conjunción del Quincunx? Las respuestas han permanecido ocultas en las palinodias, las retractaciones fi losófi cas de Aristóteles y Tomás de Aquino. En ellas se encuentra la descripción del mecanismo del quíntuple y la forma de detener el retorno al origen del todo. Los Excavantes, como filósofos y sofistas, se dividieron entre quienes querían encontrar tales palinodias para destruirlas y quienes para hacerlas públicas. Unos, para evitar la humillación de los filósofos y la pérdida de sus ideas y concepciones; los otros, para hacer valer su última verdad, aunque ella fuera en contra de todo lo que afirmaran con anterioridad. Unos para develar el Quincunx, otros para atenuar su posibilidad. ¿Quiénes, en la historia, fueron Excavantes? No hay registro alguno. Sin embargo, pertenecieron a ella con seguridad reyes y gobernantes, obispos y cardenales, si no algún Papa; artistas y escritores, músicos y profesores, también artesanos y campesinos. Cirujanos, biólogos, arquitectos y vidrieros. Y desde luego, asaltantes, ladrones y usureros. El Quincunx ha sido convocado. El viaje hacia los otros posibles comienza aquí y ahora.

El insoportable paso del tiempo
La creencia en la reencarnación siempre ha tenido una con- Francisco Rivas cepción progresiva. Se vive y se muere, se muere y la muerte conduce a la reencarnación, que tendrá distintas cualidades y propósitos según la religión que la determina. La reencarnación, como concepto de término medio, sigue el tiempo lineal de Newton hacia el futuro el cual es naturalmente incierto. No obstante lo anterior, cabe preguntarse por una reencarnación regresiva en el tiempo y ya no montada en el movimiento inflexible de los punteros del reloj del físico inglés, sino fundida en la enrejadura del espacio tiempo. De tal modo que no sólo se pueda reencarnar hacia una nueva vida y en una nueva envoltura posterior a la que abandonamos, sino que el movimiento de reencarnación sea retrógrado. Y que este proceso no sólo o quizás en ningún caso enriqueciera al sujeto con virtudes, pero sí con experiencias. Y como no está señalado en las reencarnaciones clásicas, la memoria de estas experiencias en voluntades y substancias ajenas en tiempos pretéritos, si bien no completa, se conserve en parte, fraccionada, quizás diluida. De ese modo, un personaje actual o de un futuro cercano podría apoderarse parcialmente de los recuerdos de su tránsito por el pasado, pudiendo volcarlos, utilizando esa virtual inmortalidad, en su presente y aprovecharlos en beneficio de su propia historia, personal o colectiva. La narración, que se inicia con el relato de un hombre con su conciencia oscurecida y su memoria fraccionada, nos lleva, en un viaje asombroso, a innumerables lugares y con, si bien algunos no conocidos, extraordinarios e importantes personajes. Todo ello enriquecerá nuestra visión de la historia, del pasado remoto y del reciente, a veces incompleta y tantas veces sesgada.

El Quinteto Imperfecto
Hubo un historiador que afirmó que en Latinoamérica hay una querencia, una predisposición política hacia un sistema conocido como Sucesivismo: una forma de perpetuación de sistemas dictatoriales detrás de los cuales se esconden empresarios, banqueros, especuladores y los dueños de la tierra. Se cambia el nombre del tirano, se mantienen las políticas de rapiña insaciable, de injusticia social, violadoras de los Derechos Humanos, empobrecedoras del pueblo, depredadoras culturales, esencialmente antidemocráticas.
