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Francisco Cobacho

Nació en una aldea de Córdoba en la que vivió hasta los dieciséis años. A esa edad, junto con su familia, emigró a Barcelona. Desde entonces vive en la ciudad Condal. Es técnico de telecomunicaciones y está jubilado. Desde siempre le ha gustado escribir. Fue cofundador de las revistas literarias Alcudia y Alga. Ha publicado tanto relatos como poemas en las colecciones Blanco Verde (en varios de sus libros antológicos), Aradores, en sus antologías Arando versos y Cosecha de invierno, Poesía solidaria, Tardes del laberinto y otros. Tiene inéditos un libro de relatos y cuatro poemarios. También se ha adentrado por los oficios de pintor de óleos y marquetería artística. En la actualidad, es miembro del colectivo de poetas El laberinto de Ariadna y socio de ACEC (Asociación colegial de escritores de Cataluña).

Sus libros

Nidos de abejarucos

Nidos de abejarucos

FICCIÓN MODERNA Y CONTEMPORÁNEA412 pág.ISBN 9788412685282

A los hermanos Antonio y Juan, que luchan por subsistir entre tiempos convulsos, discrepancias ideológicas, el despotismo de los actores del conflicto bélico y la miseria de la guerra, les ha sorprendido el intento de golpe de estado del general Franco. Ninguno de los dos cree estar señalado por conflicto alguno que les genere envidias o rencillas con los demás vecinos, pero a pesar de la aparente tranquilidad que se respira, el verdadero problema empieza la misma madrugada en que el cabo de la guardia civil, Andrés Álvarez asesinan a la maestra escuela de Ujaca, la prometida de Antonio. Huidas, persecuciones, aislamiento, soledad, amor, celos, entrega, exacerbados odios, perdón, miedos, venganzas, reencuentros. Una obra evocadora que nos hace a todos testigos de heridas aún abiertas tras la infausta condena que supuso la Guerra Civil Española.

La memoria del viento

La memoria del viento

POESÍA122 pág.ISBN 9788412844719

Los versos de La memoria del viento constituyen una mezcla de inquietudes, añoranzas y anhelos, adheridos todos ellos a las oscilaciones de un tiempo que, por mucho que nos lo propongamos, se nos resbala de las manos cual cordel impregnado de pringosa mixtura y se nos marcha de prisa hacia los confines de un incierto y desaliñado futuro, en cuya esencia más ínfima, aún se adivina un algo de esperanza y luz.