Francisco Javier González Ogando
Javier González Ogando (JOgando):
Nací en 1956, en el madrileño barrio de Vallecas. Justo al lado de lo que hoy es la estación de Asamblea – Entrevías, y entonces no era más que un terraplén por el que pasaban unas de las innumerables vías férreas que atravesaban todo el barrio.
Nacer al lado de las vías del tren, salvando las distancias, es como nacer al lado del mar, es crecer pensando en el viaje, en el horizonte, es dejar viajar a la imaginación con cada uno de los interminables trenes de mercancías que pasaban ruidosos haciendo temblar los cristales de las ventanas. Y con aquel ruido, con aquel traqueteo, mi imaginación viajó, siempre más allá, ayudada por la literatura sin fronteras, por los cines de barrio y los clásicos de la cinematografía, por los comics del Capitán Trueno primero y del Capitán América mucho después y, en medio, “Las Uvas de la Ira”, John Steinbeck, “Demian”, “Así habló Zaratustra”, Tintín, Corto Maltés, Blueberry, Bogart, “Casablanca”, “Horizontes lejanos”, Shane, John Wayne, Cary Grant, “Atrapa a un ladrón”, Hitchcock, John Ford, “Desayuno con Diamantes”… bandas, y partidos políticos clandestinos, marcharme de casa, vivir y dormir en las calles, Madrid, la Gran Vía, cargar con una guitarra que nunca supe tocar, ver morir a amigos de sobredosis, la mili en Ceuta, y viajar, viajar, y viajar, y trabajar desde ayudante de albañil hasta cerrar un trato en Singapur con armadores chinos, y ser director de marketing de una agencia de diseño. Y, durante todo ese tiempo, escribir, siempre, escribir antes que hablar, no ser capaz de vivir sin escribirlo.
Su libro

Los Almanautas (El eslabón perdido)
¿Quién dijo que no quedaban nuevos viajes épicos que realizar? ¿Quién dijo que estaban exploradas todas las fronteras, esclarecidos todos los misterios, y descubiertos todos los territorios desconocidos? Al alcance de cualquiera de nosotros queda el más excitante y espectacular viaje de cuantos puedan realizarse. Y si no lo emprendemos es porque, por extraño que suene, se dedican grandes esfuerzos a lograr ocultar su existencia, la existencia de un viaje que sin embargo es obligado para cualquier ser humano que pretenda serlo. Si sentís el aguijón de la curiosidad, el anhelo de la aventura, de los viajes iniciáticos, si queréis despertar de un largo y ponzoñoso letargo, este es el viaje de vuestras vidas. Y este será el libro de viajes de la misma. Porque este libro es precisamente el libro de vuestro viaje, la clave que pretende darle a conocer, demostrar que existe y que es obligatorio, avisar sobre los riesgos que se correrán en el mismo y anticipar los grandes descubrimientos que se realizarán en él y que harán que merezca la pena haberlo emprendido. Este libro contiene las mínimas pistas y los escasos conocimientos naturalistas que se pueden reunir acerca de los posibles riesgos y peligros que acecharán cuando se inicia un viaje vital por territorios nunca explorados, en los que nos podemos convertir en victimas, pero en los que también podemos hacernos con nuestro propio universo. En esos territorios podremos convertirnos en predadores, carroñeros, presas, unos y otros parte de la misma equivocada y autoproclamada humanidad. O definitivamente ser quien debemos ser.
