Francisco Javier Ruiz Miyares
Francisco Javier Ruiz Miyares. Santiago de Cuba, la ciudad que lo seleccionó para nacer, es una terraza gigante desde donde se ve el mar. Su trasiego sonoro le hizo pensar en escribirle algo que dejara “más que un sabor, un sobresalto” como la conga de los Hoyos al pasar con su océano de gente Gallo abajo y su tambora conmoviendo almas. Santiago es inasible, lleno de formas que van desde el calor sofocante hasta la sonrisa de su gente que bien pudiera regresar desde otro mundo. No es posible evadir su gravedad. Aunque estés en Neptuno, te sorprenderías pensando en el Parque de Céspedes o en la loma de los cantantes que podrían venir a conocerte sin permiso.
Su libro

La insoportable necesidad de amar
Imaginar el alcance del espíritu de cooperación humano en ámbitos donde la parcelación de la individualidad y su rigidez sempiterna, deja entrever otras posibilidades. Los fenómenos de comunicación pueden hacerse efectivos en la medida de que prevalezca la biunivicidad. Esta reciprocidad adquiere trascendencia cuando “la hueste de los escuchas” transforma la degustación musical en arte de comunicación supremo. El acceso de grandes conglomerados a la lectura, prepara el terreno para “insólitas resonancias”, teniendo en cuenta que ese protocosmos inicia la marcha del mejoramiento humano en un ámbito tan real como el mismísimo big bang.
