Francisco Moreno Cayuela
Francisco Moreno Cayuela nació en Vélez Rubio (Almería) en 1950. Estudió Ciencias
Geológicas en la Universidad de Granada, especializándose en hidrogeología, lo que le
permitió viajar por todo el sur de España e indagar por los rincones de sierras abruptas
donde se esconden misterios geológicos. Funcionario del Cuerpo Superior Facultativo
de la Junta de Andalucía, ha sido andariego permanente de rutas escondidas que no
figuran en las guías de turismo.
Ha publicado varios libros de temas ambientales, en especial sobre residuos y reciclaje,
además de una quincena de artículos de hidrogeología. Recientemente ha entrado en el
campo literario en los que destaca como narrador. Sus relatos pueden leerse en Revista
Velezana y otros medios cercanos. La primera novela “Resistir es Vencer”, edición
agotada, describe la dureza de la vida rural y ensalza el papel de la mujer campesina y
triunfadora.
Su libro

Andarino y sus caminos
El protagonista, Dimas Andarino, es un campesino pobre nacido entre montañas medias que miran al Mediterráneo, en tierras del norte de Almería. Consigue desde el analfabetismo primitivo de la niñez, realizar estudios superiores. Su existencia discurre en permanente obsesión por viajar, recorrer caminos y paisajes, y a ser posible en compañía femenina, con quien tiene aventurillas. Quemada su vida en esos menesteres, vuelve a su casa solariega, a sus raíces, a sus montes, terminando sus periplos en los paisajes de Almería que adora, por ser postre suculento. Aquí le invaden los recuerdos y los vive con esplendor, desde su posición de añoranza madura. Esta novela es una permanente invitación a viajar por lugares alternativos, igual de interesantes que los que figuran en las guías de turismo, pero huyendo de la masa turbulenta de las visitas en serie. En todos los lugares que se citan y muchos más, estuvo Andarino, las personas que le acompañaron son quizás imaginarias. Para no aborrecer los lugares que la lectura hizo hermosos, el viajero debe elegir el momento adecuado: primavera fresca sembrada de verdor y de vida por las lluvias, otoño temprano de rastrojos reverdecidos y de arboledas cromáticas y de aves que despedimos en su incierta marcha y esperamos ansiosos su regreso el próximo marzo. Elegir mal el momento de un viaje, es destrozar el lugar y su disfrute.
