Friedrich Wilhelm Nietzsche
Sus libros

Así habló Zaratustra
Zaratustra, un sabio ermitaño, ha decidido descender de su cueva en las montañas después de años de soledad. Comienza este viaje, rebosando sabiduría y buscando reinsertarse en el pueblo para enseñar a la humanidad sobre la figura del superhombre. Llega a la ciudad de La Vaca Multicolor, predicando al superhombre como el significado de la tierra. La humanidad no es, dice, sino un puente entre el animal y el superhombre y, como tal, ha de superarse. El superhombre es libre de todo prejuicio y moralidad ante los cuales la sociedad humana responde. En sus inicios, la gente no entiende a Zaratustra y no está interesada en sus ideales. No obstante, a pesar de la negativa, Zaratustra siente tristeza por su incapacidad para mover esta manada de personas en el mercado, y se decide por no tratar de convertir a las multitudes, sino hablar con aquellos individuos que estén interesados en separarse del rebaño. Dios está muerto y la humanidad debe superarse a sí misma, reevaluar todo concepto que en su cotidianidad considera importante: matrimonio, religión, amistad, por mencionar algunos, para aspirar a la figura del superhombre.

Más allá del bien y del mal
Controvertido, polémico, contestatario y frontal, Friedrich Nietzsche cuestiona el pensamiento y la visión filosófica de algunos de los más destacados pensadores alemanes de toda la historia: Kant, Schopenhauer y Hegel. Tenemos que darnos a nosotros mismos nuestras pruebas de que estamos destinados a la independencia y al mando; y hacer esto a tiempo. No debemos eludir nuestras pruebas, a pesar de que acaso sean ellas el juego más peligroso que quepa jugar y sean, en última instancia, solo pruebas que exhibimos ante nosotros mismos como testigos, y ante ningún otro juez. No quedar adheridos a ninguna persona: aunque sea la más amada, toda persona es una cárcel, y también un rincón. No quedar adheridos a ninguna patria: aunque sea la que más sufra y la más necesitada de ayuda, menos difícil resulta desvincular nuestro corazón de una patria victoriosa. No quedar adheridos a ninguna compasión: aunque se dirigiese a hombres superiores, en cuyo raro martirio y desamparo un azar ha hecho que fijemos nosotros la mirada. No quedar adheridos a ninguna ciencia: aunque nos atraiga hacia sí con los descubrimientos más preciosos, al parecer reservados precisamente a nosotros. No quedar adheridos a nuestro propio desasimiento, a aquella voluptuosa lejanía y extranjería del pájaro que huye cada vez más lejos hacia la altura, a fin de ver cada vez más cosas por debajo de sí: peligro del que vuela. No quedar adheridos a nuestras virtudes ni convertirnos, en cuanto totalidad, en víctima de cualquiera de nuestras singularidades, por ejemplo, de nuestra ‘hospitalidad’: ese es el peligro de los peligros para las almas de elevado linaje y ricas, las cuales se tratan a sí mismas con prodigalidad, casi con indiferencia, y llevan tan lejos la virtud de la liberalidad que la convierten en un vicio. Hay que saber reservarse: esta es la más fuerte prueba de independencia.

Crepúsculo de los Ídolos
De forma muy elegante, y por medio de un lenguaje que es mucho más cercano al habla común que a los tecnicismos académicos, el autor presenta al lector una posición crítica frente a las concepciones morales y fundamentalistas que han regido la filosofía desde la Antigüedad: es el caso de la metafísica, las ideas del cristianismo, la concepción del superhombre y la visión de la vida y de la filosofía convencional. El lector verá enfrentados en esta obra no solo los posicionamientos universales de la filosofía, junto con las reflexiones del autor, sino que, además, se verá de alguna forma motivado a reflexionar sobre ambos puntos de vista para así, como lo pretendió el filósofo, llegar a una apropiación del saber y a la formación de una perspectiva y opinión propia.

El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música
Creedme, la ilusión más verdadera del hombre se le manifiesta en el sueño: todo arte poético y toda poesía no es más que interpretación de sueños que dicen la verdad… El hombre filosófico tiene incluso el presentimiento de que también por debajo de esta realidad en que nosotros vivimos y somos yace oculta una realidad del todo distinta, esto es, que también aquella es una apariencia: y Schopenhauer llega a decir que el signo distintivo de la aptitud filosófica es ese don gracias al cual los seres humanos y todas las cosas se nos presentan a veces como meros fantasmas o imágenes oníricas… La relación que el filósofo mantiene con la realidad de la existencia es la que el hombre sensible al arte mantiene con la realidad del sueño; la contempla con minuciosidad y con gusto: pues de esas imágenes saca él su interpretación de la vida, mediante esos sucesos se ejercita para la vida. Es una tradición irrefutable que, en su forma más antigua, la tragedia griega tuvo como objeto único los sufrimientos de Dioniso, y que durante larguísimo tiempo el único héroe presente en la escena fue cabalmente Dioniso. Mas con igual seguridad es lícito afirmar que nunca, hasta Eurípides, dejó Dioniso de ser el héroe trágico, y que todas las famosas figuras de la escena griega, Prometeo, Edipo, etc., son tan solo máscaras de aquel héroe originario, Dioniso. La razón única y esencial de la ‘idealidad’ típica, tan frecuentemente admirada de aquellas famosas figuras, es que detrás de todas esas máscaras se esconde una divinidad.

Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano fue escrito tras del retiro como académico de Friedrich Nietzsche. La salud física del filósofo, cada vez más deteriorada, lo obligó a pasar largos períodos de tiempo solo, tiempo que invirtió escribiendo lo que se convertiría en sus libros más reconocidos. Esta enfermedad detonó un cambio en su pensamiento y lo motivó a separarse de sus afiliaciones y creencias anteriores. En Humano, demasiado humano, Nietzsche confiesa algunos de sus propios errores y examina los errores sociales, culturales y políticos que detectó en la cultura en la que se encontraba inmerso. En este libro, ofrece sus ideas con la esperanza de inspirar a unas pocas personas seleccionadas a romper con todas las convenciones restrictivas, de despertar e invitar a los espíritus libres. La examinación de la psicología humana como un medio para abrir un camino honesto hacia un futuro libre de errores religiosos y morales.

La genealogía de la moral
Esta obra presenta y plantea un trasegar por conceptos cumbres de la moral del ser humano, a partir de tres tratados: el primero, que gira en torno al tema de la bondad y la maldad, enfocadas en la visión que propone especialmente el cristianismo, con el objetivo de generar una crítica al respecto de dicha visión; en el segundo se presenta la idea de una psicología de la conciencia, haciendo especial énfasis en la imagen que se tiene de la culpa; el tercero tiene como principal objetivo el pensar acerca de la figura del sacerdote y su relación con el ascetismo. Esta es, sin duda, una obra que le permitirá al lector confrontar las ideas previas que posee, en contraposición con los puntos de vista del autor: un reto constante, con la intención, quizá, de establecer un hilo de pensamiento crítico acerca de los modelos morales que ha construido la sociedad en algunas etapas de su historia.

El Anticristo
El cimiento argumentativo de El anticristo es que el cristianismo es un envenenador de la cultura occidental y una perversión de las palabras y la práctica de Jesús, la única figura verdaderamente cristiana en la historia de la humanidad, según lo plantea Nietzsche. La cuestión de la religión institucionalizada y la existencia del orden sacerdotal son blancos constantes, e incluso las palabras sagradas y figuras representativas del cristianismo no pueden huir del análisis frío que se realiza en la obra. El anticristo no tiene como objetivo presentar ideas novedosas o promover la expansión del conocimiento, pero es una representación de un esfuerzo por deshacer la religión sistemática que Nietzsche creía que estaba negando el avance del conocimiento. Aquí, los puntos de vista presentados fueron las deducciones lógicas que surgieron cuando se encontraron los puntos de vista cristiano y científico.

Ecce Homo
Ecce Homo es, en primera instancia, una autobiografía como ninguna otra. Deliberadamente provocador, Nietzsche subvierte las convenciones del género y lleva sus posiciones filosóficas a extremos combativos, construyendo un genio-héroe cuya vida es una crónica de incesante superación de sí mismo. La obra fue escrita en 1888, pocas semanas antes de su descenso a la locura, pasando bajo revisión todos sus trabajos anteriores, para que sus lectores póstumos, finalmente pudieran entenderlo correctamente, en sus propios términos. Llega a cuentas finales con sus muchos enemigos (Richard Wagner uno de ellos), la figura del hombre moderno (de la época de Nietzsche), el nacionalismo alemán, y, sobre todo el cristianismo, que denomina el anticristo, detonante de los malos de la sociedad que cae en sus manos. Ecce Homo es el resumen de una extraordinaria carrera filosófica, un último gran testimonio de la voluntad de Nietzsche, que presenta un análisis, da cuenta de las opiniones cambiantes del autor con respecto a su obra y aporta defensas de sus posturas. Aquí Nietzsche establece una validación de todo su ser. Es un espacio para la autocrítica y reflexión. Es su forma de no volverse perpetuamente problemático. Quiere dejar muy claro que él es el punto de giro alrededor del cual vendrán todos los cambios y que su objetivo es arruinar todas las cosas establecidas e idolatradas, discute la figura de los héroes y sus legados, desde Jesús hasta Sócrates y Schopenhauer. La revisión de sus diversas obras es una forma de asegurarse de que el lector no pueda acusarlo de ser algo que no es y, por lo tanto, probar en él la verdadera comprensión acerca de su naturaleza. Su lector ideal sería uno que fuera lo suficientemente fuerte como para comprender la audacia de un no moralista. Este es el último testimonio de un autor que se venera y se burla de sí mismo, sus creencias y sus logros.
