G. K. Chesterton
Gilbert Keith Chesterton (Campden Hill, Londres, 29 de mayo de 1874 – Beaconsfield, Londres, 14 de junio de 1936) fue un escritor y periodista británico de inicios del siglo XX que cultivó, entre otros géneros, el ensayo, la narración, la biografía, la lírica, el periodismo y el libro de viajes. Dotado de una de las mayores capacidades para elaborar sentencias deslumbrantes, de exquisita ironía, profundidad y claridad expositiva, la obra de este autor inglés, referente y maestro de autores de de la talla de Jorge Luis Borges, es un referente indiscutible de la literatura universal. Autor de decenas de libros que recorren casi todas las expresiones de amplia vigencia y gran calado humano.
Sus libros

Breve historia de Inglaterra
Con sobrada razón se me podría preguntar que cómo me atrevo aun bajo el estímulo de un desafío a componer un ensayo sobre la historia inglesa, por muy popular que aspire a ser, yo, que no pretendo lucir con erudición de especialista; yo, que no soy más que un hombre del público. A esto respondo que sé al menos lo bastante para asegurar que todavía no ha escrito nadie una historia desde el punto de vista del público. Las que solemos llamar historias populares, más bien debieran llamarse antipopulares. Todas, casi sin excepción, están concebidas en contra del pueblo: o lo ignoran, o intentan demostrar laboriosamente sus errores.

El hombre eterno
Sobre esta obra dice su autor: «En este libro, en el que solo se pretende hacer una crítica popular de falacias populares que con frecuencia resultan ser falacias muy vulgares, creo que a veces he dado la impresión de burlarme de la seriedad del trabajo científico. Mi intención fue precisamente la contraria. No pretendo disentir con el científico que explica el elefante, sino con el sofista que lo justifica. Porque el sofista trabaja de cara a la galería, como ocurría en la antigua Grecia. Parece dirigirse al hombre culto cuando en realidad se dirige al ignorante».

El hombre que fue jueves
El hombre que fue jueves es quizás la novela más popular de G. K. Chesterton y fue publicada en 1908. Aunque trata del anarquismo, la novela podría considerarse como una exploración, no necesariamente una refutación de la filosofía anarquista; de hecho, podría tomarse como una especie de intento novelado de rebelión contra Dios, y como tal, estar basado en muchos aspectos del existencialismo o del nihilismo. Así y todo, como en casi todas las ficciones de Chesterton, es fácil hallar mucha alegoría cristiana. Chesterton, devoto cristiano protestante durante esta época (se uniría a la Iglesia Católica alrededor de 15 años después), sufrió de depresión durante gran parte de su vida, reivindicando más tarde haber escrito este libro como una afirmación inusual de que la divinidad y la justicia estaban en el corazón de cada aspecto del mundo. Esperó que el libro sirviera como un aliento para sí mismo y para otros miembros de su familia que también tenían ciertas tendencias melancólicas. El libro presenta, además, como revestimiento externo, una ingeniosa trama policiaca, donde el suspense y la sorpresa juegan un papel destacado.

El poeta y los lunáticos
El poeta y los lunáticos (1929), aunque se presenta como una novela, en realidad está concebida como una sucesión de episodios que se entrelazan, en los que un loco, el poeta y pintor Gabriel Gale, pone a prueba su increíble capacidad para captar la importancia de detalles que permanecen ocultos o apenas visibles a los ojos de los demás. Las técnicas deductivas que emplea el excéntrico Gale para resolver un crimen o anticiparse al delito sorprenderán al lector por la originalidad de sus planteamientos policiacos, y también por el sentido del humor que pone en ellos la acerada pluma de Chesterton.

El secreto del padre Brown
Chesterton retrató al Padre Brown como un personaje resabiado, de aspecto y trato corrientes, muy lejos del porte aristocrático de un Sherlock Holmes. Al final, sin embargo, da lecciones con una humildad insoportable a todos los que le rodean, ya sea la policía inglesa o las autoridades locales, y, para colmo, en nombre de la razón y de la lógica, a pesar de que casi siempre la explicación inicial del misterio sea de tipo demoníaco o mágico. El secreto del padre Brown, cuarto título de los cinco que pertenecen a la serie completa del padre Brown, reúne los siguientes casos: El espejo del magistrado, El hombre de las dos barbas, La canción del pez volador, El actor y su coartada, La desaparición de Vaudrey, El peor crímen del mundo, La luna roja de Meru, El aflicción del marqués de Marne y El secreto de Flambeau.

La sabiduría del Padre Brown
La sabiduría del padre Brown, segundo título de los cinco que pertenecen a la serie completa del padre Brown, reúne los siguientes casos: La ausencia del Señor Glass, El paraíso de los bandidos, El duelo del Dr Hirsch, El hombre del pasaje, El error de la máquina, La cabeza del César, La peluca roja, El fin de los Pendragon, El dios de los gongs, La ensalada del Coronel Cray, El extraño crimen de John Boulnois y El cuento de hadas del Padre Brown.

Lo que está mal en el mundo
«Todo libro de investigación social moderna tiene una estructura de algún modo muy definida. Empieza por regla general con un análisis, con estadísticas, tablas de población, la disminución de la delincuencia entre los congregacionistas, el crecimiento de la histeria entre los policías y otros hechos igualmente comprobados; acaba con un capítulo que normalmente se llama La solución. Suele deberse casi enteramente a este cuidadoso, sólido y científico método el hecho de que La solución nunca se encuentre, pues este esquema de preguntas y respuestas médicas es un disparate; el primer gran disparate de la sociología. Siempre debe declararse la enfermedad antes de que encontremos la cura. Pero es la entera definición y dignidad del hombre lo que, en cuestiones sociales, nos impone encontrar la cura antes de encontrar la enfermedad».

El candor del padre Brown
Doce relatos componen este volumen con el que el divertido y paradójico Gilbert Keith Chesterton dio a conocer al Padre Brown. Este cura católico, de aspecto insignificante y candoroso, tiene un cerebro privilegiado y una intuición singular para leer en los recovecos del corazón humano. Pero su bondad natural le impide juzgar y condenar: descubre el delito, pero intenta «salvar» al delincuente. Un libro rebosante de ingenio y humor, de un autor cuya influencia ha llegado hasta Jorge Luis Borges. Comparándolos con otros, puede que algunos de estos relatos del padre Brown parezcan ingenuos, pero es que él no es un detective al uso, ni tampoco lo son sus historias. No podemos leer a Chesterton como a Agatha Christie o a Conan Doyle, porque aquél tiene intenciones muy distintas con sus palabras. Le gusta recrearse creando misterios cada vez más complicados e irresolubles, pero también busca transmitir sus propias ideas y hacer un retrato costumbrista de las personas y lugares de su época, con especial mimo en detalles de la vida cotidiana que muchos pasarían por alto. Excepto su padre Brown.

Autobiografía
«Toda mi vida he amado los bordes, esa línea divisoria que enfrenta una cosa claramente contra otra, junto con los marcos y los límites. Y siempre afirmaré que la selva más grande se ve aún más grande vista a través de una ventana. Con el dolor de todos los críticos serios del drama, seguiré afirmando que el drama perfecto debe esforzarse por alcanzar el éxtasis superior del peep-show. También tengo un gusto bastante refinado por los abismos y precipicios sin fondo, junto con todo lo demás que enfatice una fina sombra de distinción entre las cosas».

El escándalo del padre Brown
El padre Brown, el aparentemente ingenuo sacerdote creado por G. K. Chesterton, regresa en El escándalo del Padre Brown con nuevos misterios donde nada es lo que parece y la verdad suele ocultarse tras las apariencias más respetables. Armado únicamente con su aguda intuición, su profundo conocimiento del alma humana y una fe serena, este singular detective se enfrenta a crímenes desconcertantes, secretos morales y enigmas que desafían tanto la lógica como la conciencia. A través de relatos llenos de ironía, ingenio y reflexión, Chesterton combina el suspense clásico con una mirada filosófica sobre la culpa, el perdón y la naturaleza del bien y del mal. Cada caso revela que el mayor misterio no siempre reside en el crimen, sino en el corazón humano. Una colección imprescindible del relato detectivesco clásico, donde la inteligencia y la compasión resultan ser las herramientas más poderosas para descubrir la verdad.
