Gabriel Calvo Fernandez
Gabriel y Margarita, de formación científico técnica, pronto llevaron su pasión por la investigación hacia la rama de la cultura alfarera y la etnografía, comenzando sus primeras experiencias, en los años 80, con las investigaciones en la Amazonía peruana, las cuales los llevaron a seguir investigando en el ámbito de la alfarería y en concreto de los cántaros. Su pasión por viajar los llevó a buscar piezas en todos los pueblos de la geografía española donde había alfar o lo hubo en otros tiempos. De este modo, consiguieron reunir una colección de cántaros de más de 1500 piezas.
En 2004 se decidieron a dar a conocer todo este patrimonio cultural y propusieron la realización de un museo del cántaro al alcalde de Valoria la Buena (Valladolid), quien consiguió los fondos para la realización de este proyecto, que vio la luz en 2005.
Desde entonces, mensualmente, a través de la página web (http://www.valorialabuena.com/museodelcantaro/noticias) del museo del cántaro, siguen aportando información sobre alfarería y nuevos hallazgos. Al mismo tiempo realizan muchas colaboraciones con revistas del sector, seminarios y presentaciones en congresos, así como en publicaciones como en el libro de Barros populares de Sevilla y su provincia, editado por el Museo del barro de Andalucía.
Gabriel Calvo es miembro de la Asociación Española de Ceramología.
Su libro

Si un cántaro suena algo lleva
Este libro ofrece la posibilidad de descubrir un nuevo universo de la alfarería a través de un viaje que comienza desde el líquido más preciado en la tierra, el agua, que como fuente de la vida nos lleva a los orígenes de la vida y las propiedades admirables de la arcilla que tanta información ha ofrecido al mundo de la arqueología, debido a que estos objetos de arcilla cocida son prácticamente indestructibles una vez enterrados. La valiosa arcilla, que en las expertas manos del alfarero se transforma en diversos estilos en un mismo cacharro y que a su vez se utilizó para numerosos usos, como el cántaro de barro, que, desde hace miles de años hasta el siglo XX, formó parte de la vida cotidiana del ser humano. Un viaje que invita a reflexionar y a admirar este oficio milenario, que transformaba la tierra en bellos recipientes, que fueron imprescindibles en todos los hogares, un viaje a través de los distintos usos que se le dio al humilde y ancestral cántaro de barro.
