Gemma Campos
Érase una vez una niña que se fijaba en cada pequeño detalle y, después, los dibujaba en su cuaderno. Los pies de su cama estaban llenos de cuentos y todas las noches soñaba con otros mundos, llenos de cosas bonitas. Por el día pintaba esos sueños; en sus dedos nacía el color.
Pasó el tiempo y la niña siguió pintando, porque solo así lograba ser feliz de verdad. Quería ser una gran pintora, así que estudió mucho y buscó al mejor maestro para lograr la perfección en cada trazo, en cada toque de pincel.
Los pies de la cama de Gemma siguen llenos de cuentos. Cada día sus dibujos hacen el mundo más y más bonito. “Nulla die sine linea”.
Su libro

María Coletas
En un circo lleno de magia y personajes entrañables, Alexander, el trapecista, narra la historia de María Coletas, una domadora extraordinaria cuyas trenzas cambian de color y poseen propiedades mágicas al interactuar con los animales. A través de rimas y juegos numéricos, este relato explora la vida cotidiana del circo, la relación entre los artistas y sus animales, y el valor de la amistad y la imaginación en la infancia.
