Gerónimo
Sus libros

EMPATÍA
La carrera ha terminado, el gran corredor ha ganado, el mejor, el más aplaudido, el más reconocido ha triunfado. La horda enloquece, los flashes enceguecen y esconden a los que atrás han quedado, los "perdedores" observan desde lejos la honra; el honor y la gloria manifestan en ruido, fama y halagos… Todo sucede en un instante, todo es un momento, la victoria no es un trofeo, no es un escalón más alto. La dama triunfante es el premio al esfuerzo, al sacrificio constante y a la mente más amplia que empatiza con diferentes e iguales. La carrera ha terminado y el gran corredor vuelve atrás sus pasos; sus brazos no buscan premios, sus manos mucho menos, sus ojos se dirigen a esos que han hecho junto a él un inmenso esfuerzo. Quiere festejar con ellos, quiere reconocer su sudor, quiere contagiarse de valor y así empatizar con la derrota..., con la dama de los que aún no han rendido sus sueños. El abrazo entre ganadores y perdedores es gigante, eterno. La victoria no es ganar, la victoria es seguir corriendo... La empatía no es sentir lástima por el que lo intentó pero quedó atrás..., es acercarse para reconocer su intento.

H-A-M-B-R-E
Respira..., respira y suelta, con calma, tranquila. Respira y suelta, el asma no es falta de aire, es acumulación excesiva. Debes sacar lo acumulado, debes redistribuir lo almacenado. Exhala, respira y suelta, suelta, deja un poco para los demás ja ja. Vamos, camina, camina, tranquila. Parece imposible de creer. El oxígeno que nos da la vida, si se excede en su medida, nos da padecer. Parece una fábula, una fantasía, una utópica realidad donde el humano que más tiene menos necesita. Quizás busque formas de expulsar, sacar, dar y hasta regalar, pero su condición humana quiere solo acumular, acumular y guardar por si alguna vez hiciera falta. ¿Estás mejor? Ves, era solo pensar un poco, relajarte y pensar. ¿Sabes? Esto de acumular en exceso lo puedes revertir si te lo propones algún día, es entrenable, ¿lo sabías? Debes convencerte de poder vencer esa humana condición que han elegido tus genes. Hay ejercicios que te ayudarán a exhalar, a sacar los excesos acumulados, y así poder redistribuir bien lo necesario para vivir sin padecer de esto que te está debilitando, frenando, aislando… ¿Quieres que te ayude? Puedo hacerlo si tú quieres. ¡Vamos! Luchemos por cambiar tu naturaleza, tu instinto acumulativo ja ja. Seguro que ni tú deseas eso, pero sola no vas a poder; déjame ayudarte, aún hay tiempo. Miles con hambre, otros miles con excesos. Excusas que se transforman en conflictos separando a hombres de mujeres para controlar nuestro nacimiento. Respira, exhala, entrena tu pensamiento, redistribuye lo acumulado y siente la preciada libertad al lograr vencer tus genéticos defectos. Aún hay tiempo de evolucionar ser humano, aún hay tiempo.

Revolución
Shhh, algo se está organizando en el núcleo, algo se está orquestando en la banda, cromo 20, 21 y 23. Sí, sí, algo están tramando estos tres, escuchemos, ¿qué hablan? Atención, les habla el núcleo, todos en fla, en cadena, vamos, formados de dos en dos, nada de sobresaltos, nada de cambios de último momento. Ustedes tres, los últimos de la fla, ¿qué hablan? Ojo 20, mira, el núcleo nos está mirando. Cuidado, 23, quédate quietecito, deja de nadar, no levantes viscosidad, tengo que prepararme, denme más proteína, no escatimen, saben que tengo una misión por delante… Vamos, ayuden, colaboren, pónganle emoción, ya saben de qué va esto. Fuera necesitan cambios, necesitan algo diferente, de nuestro sacrifcio aquí dentro depende la evolución… Lo saben, vamos, ¡¡¡proteína, proteína!!!… Bien, todos en fla, igualitos, pero… ¡deténganse, alto! A ver, ¿el chiquito ese quién es? No, no, no lo hagan, no se dividan, ya son dos, es sufciente, detengan a ese trío, avísenle de que fuera no están preparados para comprender la desigualdad, no los verán valientes, tan solo diferentes, deténganse, fuera no quieren cambios, los rechazarán… ¡¡Deténganse!! Sigue, sigue, 21, seguro que te informaste bien, te fjaste en los genes de la madre y del padre, te aseguraste de que sean fuertes, amables y de que no cambiarán de parecer… Sí, sí, 20, tranquilo, los estudié, tenemos que correr el riesgo, voy a separarme para definir al ADN, y no tengo cómo volver atrás. Ayúdame, ayúdame, 23, olvídate de las «y» o de las «x», antes de que te defnas, hazme a mí humano como los demás. Sí, sí, ya sé, la perfección manda fuera, pero de eso se trata esto. Somos revolucionarios de lo perfecto, somos la excusa que vuelve empáticos a humanos, hasta más hermosos los hacemos sentir, le enseñamos sobre la suerte que tienen o al menos la que ellos creen tener, los dejamos trabajar, les pedimos favores para que sean héroes por un rato, y hasta les dejamos que reciban aplausos por un momento de conciencia social. Sí, tenemos que lograrlo, 20 y 23. Ellos, allá fuera, nos necesitan más de lo que logran entender. Sí, ya se nos ve distintos, débiles, pero es porque no comprenden que la especie más inteligente y más fuerte es la que mejor se adapta a los cambios y, si no, pregúntenle al que habla de «la evolución», cuyo nombre también empieza con «D» (ja, ¿casualidad?), pues nosotros ya vamos cambiados y, por lo tanto, vamos un pasito más adelante, así que ¿cómo llamaremos a esto? Ah, sí, ya sé… «Revolución».
