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Gervasio

Sus libros

Hoy caviar, mañana sardinas

Hoy caviar, mañana sardinas

519 pág.ISBN 9788467060805

Espasa ofrece una edición “enriquecida” de una novela que, desde su publicación en 2008, se ha convertido en una de las lecturas favoritas de cualquiera que presuma de gusto por la vida, inteligencia, hedonismo, sentido del humor… y, sobre todo, sentido práctico. Esas cualidades se encarnan en la protagonista, esposa del embajador de Uruguay, matriarca del clan Posadas y una auténtica fuerza de la naturaleza, a la altura de personajes tan formidables como la madre de los Durrell (los de Corfú): una mujer a la que no se pone nada por delante, a la que los autores recuerdan y celebran entre la admiración (por su inagotable capacidad para salvar todo tipo de apuros) y el terror (por su aún más inagotable capacidad para meterse en líos de lo más variopinto). De Uruguay a Madrid, de Madrid a Moscú y de Moscú a Londres, entre cócteles, almuerzos y recepciones, y con un elenco de personajes entre los que se encuentran la reina Isabel II, Breznev o Nixon, esta es una lectura para disfrutar en todos los sentidos.

El gran salto

El gran salto

AUTOAYUDA Y DESARROLLO PERSONAL391 pág.ISBN 9788411000543

La historia de superación y perseverancia de uno de los campeones olímpicos españoles más laureados.«La mayoría de la gente solo sabe de mí que gané dos oros y una plata en gimnasia y que me quitaron una medalla mundial por un porro, pero muy pocos saben el precio que pagué por la gloria y todo lo que sufrí antes y después de mi retirada.Desconocen que para construir el Gervasio Deferr campeón olímpico tuve que convertirme en unkiller y encerrar en el sótano a Gervi, mi otro yo; que cuando me bajé de la palestra, el alcohol inundó mi vida hasta que pedí ayuda para no ahogarme definitivamente en él; que muchos solo ven las medallas, pero no a la persona que sufre como cualquiera y que está sometida a la presión de jugárselo a todo o nada en un minuto cada cuatro años. Y que, tras veinticinco años dedicándome en cuerpo y alma a la gimnasia, tuve que empezar de cero, como tantos otros compañeros de deportes minoritarios.Casi diez años después de bajarme del podio encontré mi lugar en el mundo y lo hice en La Mina, uno de los barrios más estigmatizados de España. Exorcizado el fantasma del suicidio y habiendo hecho las paces conmigo mismo y con la gente que realmente me importaba, la gimnasia me devolvió el equilibrio perdido. Aquí estoy, sin filtros ni edulcorantes, esta es mi verdad.»