Gil Vilda
Sus libros

Crisis de gran mal
Un hombre cae vencido por una crisis epiléptica en la recepción de un hotel de Madrid. Es Guillermo Alonso, un ingeniero de talento que ha escalado posiciones dentro de la multinacional Goodwin Chemicals en España. Su carrera internacional está a punto de despegar, pero para conseguir el merecido ascenso a Nueva York ha tenido que superar una última prueba de lealtad a la empresa: desmantelar la planta química que la multinacional compró en Puertollano y para la que él mismo había elaborado un minucioso plan de viabilidad. Convencido de que en ocasiones hay que ceder para, desde arriba, poder cambiar las cosas, Alonso emprende su ascensión hasta los elevados despachos de Manhattan. Pero allí no estará solo: la enfermedad que creía olvidada le acompaña.Crisis de gran mal es una ópera prima deslumbrante, un retrato desde dentro del mundo corporativo en el que se presagia ya el cataclismo de una crisis global. Jesús Gil Vilda explora con su atenta mirada los abismos interiores de los directivos que operan en las entrañas del sistema económico y saca del armario una enfermedad proscrita, la epilepsia, una propuesta inédita en la literatura española contemporánea.
A las afueras del mundo
Una escritura valiente y sincera; una original novela que logra crear una atmósfera perturbadora que absorbe al lector al tiempo que invita a la reflexión. Un hombre, Jesús, presencia el suicidio de Krzysztof Sobolewski y decide suplantar la vida que éste ha decidido arrojar a la desembocadura del río Tees, en el mar del Norte. El impostor es un español en el límite de su capacidad de resistencia, un representante de una clase media en vías de extinción. Estamos en Inglaterra en un futuro próximo, reconocible. Los nuevos desheredados se organizan en las afueras de Londres para administrar su pobreza. Nuestro hombre ha perdido su plaza de profesor en la universidad y se ha visto obligado a aceptar un trabajo venenoso en las cuadrillas que se dedican a limpiar centrales nucleares, y no duda en aprovechar la oportunidad que le brinda el azar. El navegador del coche que Sobolewski ha abandonado lo guía hasta un hotel donde el suicida tenía su primera cita con una mujer, Dorothea Mitford, que no parece notar la suplantación. Comienzan una relación intelectual y sexual, sin transiciones, de lo uno a lo otro.Cromwell, Heisenberg, Locke, Rousseau... les acompañan en sus interminables diálogos por la ribera del Támesis. Después de dos semanas de complicidad, sexo o quizás una intensidad que podría llamarse amor, él se despierta con una pistola apuntando a su frente y comienza a pensar que su juego ha ido demasiado lejos.
