Graciela Leguizamon
Sus libros

Camille Claudel
pSacrificada por la artista y luego olvidada con ella, la obra de Camille Claudel no ha podido desaparecer. Interpretada como un relato trágico de su vida, volvió a salir a la luz hacia fines del siglo XX. La compasión por la mujer víctima y loca, se mezcló entonces con la admiración, y con ello se oscureció la apreciación por la obra./p p¿Cómo es que en el siglo XXI leyenda e historia han podido confrontarse, suceder una a la otra, convivir para terminar hoy en día por dar su lugar a la artista?/p pLiteratura, psicoanálisis, sociología e historia del arte permiten a Danielle Arnoux esclarecer este reencantamiento./p pAquellos ávidos por el detalle descubrirán en este libro qué esculturas de Camille Claudel fueron expuestas en Italia en 1911. Danielle Arnoux publicó en 2001 en Epeele, emCamille Claudel, el irónico sacrificio/em, que ese mismo año ganó el premio Prix Œdipe otorgado en París./p

La ironía
p¿Qué es la ironía? ¿Cuáles son sus formas? ¿Cuáles son, también, sus trampas? Tantas preguntas delicadas a las que el autor, no desprovisto de su propia ironía, responde con la ayuda de infinidad de ejemplos que muestran su enorme cultura tanto musical como filosófica./p pSumariamente, ¿qué es la ironía sino la conciencia, una buena conciencia gozosa —con la que se distingue de la hipocresía? No hay humor sin amor ni ironía sin goce. La ironía, en suma, salva lo que puede ser salvado. Es mortal para las ilusiones, teje, por doquier, las telas de araña en las que quedan atrapados los pedantes, los vanidosos, y los grotescos. Ironía, verdadera libertad, clama Proudhon en el fondo de su celda en Sainte-Pélagie. La ironía interroga todo; con sus preguntas indiscretas arruina cualquier definición, perturba todo el tiempo la pedantería pontificante que se encuentra presta a instalarse en una deducción satisfecha. Gracias a la ironía, cuando se reconoce, el pensamiento respira más ligeramente, danzarina y chirriante, en el espejo de la reflexión./p

Textos 18. Pequeña anatomía del inconsciente físicooLa anatomía de la imagen
Lo que hay que retener esencialmente del monstruoso diccionario de analogías-antagonismos que es el diccionario de la imagen, es que un detalle, una pierna por ejemplo, no es perceptible ni accesible o disponible en la memoria, es decir, no es real más que si el deseo lo toma fatalmente por una pierna. El objeto idéntico a sí mismo permanece sin realidad. Hans Bellmer

Textos 26. ¿Cómo salir de ahí?
¿Se puede salir de eso que Platón llama una aporía?, ¿de esa situación insostenible, pesadillesca en la que, como caído en las profundidades de un pozo, se encuentra desorientado, desprovisto de cualquier recurso?, ¿en la que se encuentra entrampado, encarcelado, paralizado, prisionero, entre las tinieblas sin salida de los lazos inextricables de la muerte? ¿Se puede salir de una situación infernal? ¿Encontrar un poros, es decir, inventar una estratagema para detener el desamparo, trazar un camino que lleve de la oscuridad a la luz? La filosofía es, para Platón, este poros salvador: empresa prometeica, es técnica de inmortalidad gracias a su fuego dialéctico. La sección autobiográfica de este texto, intitulado pesadilla, lo enraíza en la tinieblas de una infancia particularmente aporética.
