Gregorio Vigil-Escalera Alonso
Gregorio Vigil-Escalera, nacido en 1950 en Oviedo, reside en Cobeña (Madrid), es
licenciado en Derecho y miembro de las Asociaciones Internacional, Española y
Madrileña de Críticos de Arte (AICA/AECA/AMCA). Colabora en la revista de arte
Latin American Art, en la revista digital OtroLunes, en la revista gráfica ARTEPOLI, en
el blog El foro de Madrid y en distintas presentaciones de catálogos. Es autor de El
camino en el arte (2013), No hagan preguntas de arte en la España de hoy (2014),
¿Hay una regeneración del arte pendiente? (2015), La Universalidad del Rapsoda en
Felipe Alarcón Echenique (2015), El numen de Cervantes revive en Felipe Alarcón
Echenique (2016), que fue ponencia en el Congreso Internacional Cervantino de
Pamplona de 2016, El rostro del arte (2016), Morillo alumbra la evolución de la
materia (2016), Nunca se acabará con el arte, A cuestas con lo que es el arte
contemporáneo y Mestizos. De Aponte a Belkis Ayón.
Sus libros

Mestizos de Aponte a Belkis Ayón
Este ensayo analiza el concepto de mestizaje y su papel fundamental en la configuración de la identidad cubana a través de una revisión interdisciplinar. El autor, Gregorio Vigil-Escalera, examina la interacción entre la historia, la antropología y las artes visuales, tomando como eje central la obra pictórica de Felipe Alarcón Echenique. A través de un recorrido que abarca desde la época colonial hasta la contemporaneidad, el texto explora la transculturación, la impronta africana y la construcción de la cubanidad como un proceso complejo, contradictorio y dinámico, alejado de visiones esencialistas.

Toque de queda para el arte
En este ensayo crítico y mordaz, la autora analiza la deriva del arte contemporáneo durante el periodo de pandemia, cuestionando la mercantilización, el espectáculo y la banalidad imperantes en el sistema artístico actual. A través de una mirada latinoamericana periférica, se propone un diálogo reflexivo sobre la obra de Gregorio Vigil-Escalera, desmantelando los mecanismos de legitimación institucional y el vacío conceptual que, bajo la apariencia de innovación, domina las prácticas artísticas del siglo XXI.
