Ha Jin
Sus libros

La espera
La espera, primera novela del escritor chino Ha Jin, autor que escogió el inglés como medio de expresión, obtuvo en 1999 el National Book Award y el prestigioso PEN/Faulkner Prize de novela. Difícilmente una historia de amor puede aún sorprendernos por su originalidad como ésta, en la que de inmediato nos seduce la odisea de dos seres inmersos en una conjura contra su felicidad. En los años sesenta, en plena Revolución Cultural, un joven médico y oficial del ejército chino, Lin Kong, se ve atrapado en un matrimonio arreglado por su familia y que, pese a no hacerle feliz, sí satisface sus necesidades cotidianas. En el hospital donde trabaja, conoce un día a Manna Wu, una enfermera atractiva e inteligente. El amor que pronto surge entre ambos deberá enfrentarse a las tristes imposiciones de la burocracia comunista—que contempla los sentimientos como algo peligrosamente burgués—, pero también a las vacilaciones, miedos, errores y mezquindades de los propios interesados. En su pueblo natal, a Lin siempre le espera su esposa Shuyu, diabólicamente fiel, humilde, esforzada y apegada a la tradición. A lo largo de diecisiete años, cada verano Lin le pide el divorcio, y, para desesperación de Manna, siempre regresa al hospital sin obtener su libertad. Pero, tras esta larga espera, algo hace de pronto que las cosas cambien de un modo que nadie podía prever.

En el estanque
Durante el último tercio del pasado siglo XX, Shao Bin trabaja en la fábrica de una comuna situada al nordeste de China. En agudo contraste con los postulados del supuesto paraíso maoísta, Shao Bin se ve obligado a vivir con su esposa y su hija pequeña, sin la menor intimidad, en una estrecha e incómoda habitación. Tras seis años de espera por un piso propio, su decepción es mayúscula cuando ve que el director de la fábrica otorga ese privilegio a la contable de la empresa, que es su amante. Shao Bin, que también es pintor y calígrafo, toma entonces una arriesgada decisión: en el periódico local empieza a caricaturizar la corrupción de sus jefes. En esta lucha desigual, Shao Bin hallará un aliado inesperado en un importante periódico de Pekín que decide revelar la injusticia y venalidad de los dirigentes del aparato comunista. Pero, como suele ocurrir, los poderosos siempre disponen de ciertos recursos para acallar a sus enemigos indefensos... Con reminiscencias de la narrativa picaresca y de la tradición aforística chinas, En el estanque es una hermosa metáfora de un microcosmos social en el que se agita lo mejor y lo peor del género humano.

Sombras del pasado
En la primavera de 1989, Jian Wan, estudiante de la universidad de Shanning, se prepara para acceder a un doctorado en Pequín cuando su tutor, el profesor Yang, sufre un derrame cerebral. Jian, que está prometido con Meimei, la ambiciosa hija del profesor, acepta sumisamente atenderlo y hacerle compañía por las tardes. Pero todo se tuerce cuando el profesor enfermo pierde a ratos la conciencia y empieza a desvariar ante un sobrecogido Jian. En sus delirios, unas veces disparatados, otras veces furibundos, Yang desvela aspectos muy penosos de su pasado de intelectual perseguido durante la Revolución Cultural, así como episodios de su vida personal y de su carrera profesional muy poco convenientes. Escindido entre la lealtad y la traición, al hasta entonces ingenuo Jian se le descubre un mundo desconocido, mientras a su alrededor sus compañeros convocan a manifestarse a todos los estudiantes en la imponente plaza de Tiananmen.

Despojos de guerra
En marzo de 1951, armada con artillería rusa, una pequeña división del Ejército Popular de Liberación chino cruza el río Yalu como refuerzo militar a la ofensiva maoísta contra Corea del Sur. Con ella marcha el joven oficial Yu Yuan, que ha tenido que dejar atrás madre y novia para dirigirse a una guerra incierta y de la que sólo saldrá como prisionero de guerra del ejército americano. Internado en el campo de prisioneros de Pusán, y luego en el de la isla de Koje, en Corea del Sur, descubre sin embargo que los chinos pronacionalistas y los coreanos son mucho más expertos que los occidentales en el arte de infligir dolor a sus compatriotas. Además, una vez terminado el conflicto bélico, una China que amenaza con represaliar a fugitivos y traidores hace de esa espera en tierra y tiempo de nadie una pesadilla interminable.Ganadora del XXV PEN/Faulkner Award y finalista en los Premios Pulitzer 2005, Despojos de guerra, más allá de ser testimonio de una guerra todavía oscura, es un retrato impecable de los instintos humanos de todos los tiempos.
