Ignacio Pujana Álvarez
Me llamo Habib Ellahi, tengo diecisiete años y nací en Pakistán. Hace unos pocos años me diagnosticaron una enfermedad progresiva degenerativa ocular. A los trece años, la noticia de que tenía que dejar de practicar el fútbol supuso, posiblemente, el mayor mazazo recibido hasta entonces. Los problemas para poder estudiar se agravaban.
El autor de este libro redactó un documento por el que los derechos de autor y las ventas pasaran a mi favor. Pertenezco a una familia (siete hermanos, soy el quinto) con escasos recursos. Me aconsejaron que el día de mañana podría dedicarme, tras la debida preparación, a una profesión de la que ni siquiera conocía su existencia. Uno de los lectores, a quien me gustaría conocer, al enterarse de cuanto acabo de manifestar, corrió con todos los gastos de operaciones y revisiones en una de las mejores clínicas existentes. Hoy veo bien, aunque tenga una pequeña limitación, no es impedimento para estudiar la carrera superior que me gusta.
Quiero dar las gracias a este lector y al resto.
Quisiera agradecer también al Gobierno del País Vasco, donde vivo, por tener acceso a los estudios de modo gratuito. Prometo hacer buen uso de las oportunidades que dispongo.
Sus libros

Mis conversaciones con la gallina Braulia
«Leer Mis conversaciones con la gallina Braulia es hacer un viaje apasionante por los entresijos del ser humano, acompañados por dos guías muy serios y divertidísimos: una gallina pensante y una razón cachonda. Increíble lo que da de sí esta alianza. ¿Recordáis los famosos Diálogos de Platón sobre las leyes, la educación, el poder, la esclavitud, la justicia, la verdad...? Amigo lector, estamos ante una gallina que, sin saberlo, casi, supera a Platón. Os lo confeso. Al terminar de leer esta original novela no pude evitarlo, me salió del alma... “¡Joder con la gallina Braulia!”. Podría incluirse en “novela flosófca”». Juan Bautista Bajo Miguélez «Libro inusual, de los que hay que leer y saborear despacio. El autor, siguiendo la narración lineal de los acontecimientos y circunstancias de su vida, con un estilo directo y por ratos burlesco, se apoya en un compañero nada convencional para introducir preguntas y compartir reflexiones sobre el mundo en que vivimos, con respuestas y planteamientos que nos sorprenden y dejan descolocados por su sentido común. El lector pausado encontrará una oportunidad para repasar sus propias vivencias y contemplarlas con otra mirada; el lector inquieto encontrará además una invitación a contar con un compañero que le ayudará a conducirse por la vida con coherencia y determinación. Un libro lleno de sentido común. Si tiene que ir acompañado de un título: ¡No he leído un libro igual!». Ramón Jusué

Mis conversaciones con la gallina Braulia. Segunda Parte: Sumisión
"Mis conversaciones con la gallina Braulia", segunda parte. Publicado por Ignacio Pujana Álvarez.

Mis conversaciones con la gallina Braulia
En la primera quincena de agosto del año 2019, en la isla Aristizabal (Pacífco Norte. Columbia Británica), tuvo lugar el SEPTUAGÉSIMO PRIMER encuentro Internacional de Gorriones del Planeta. Algunas de las conclusiones acordadas fueron: 1.ª Nuestra población disminuye. Nuestra dependencia con los humanos es importante. Los humanos contaminan, se contaminan peligrosamente y no escarmientan. Busquemos pueblos y ciudades con poca concentración humana para asegurar nuestra especie. 2.ª Mantengamos nuestra costumbre de nidificar en lugares tradicionales: en pequeños huecos de edificios; debajo de aleros y tejas, y olvidémonos de hacerlo en los árboles. Tenemos enemigos de gran tamaño que van evolucionando y son capaces de ascender por el tronco hasta llegar a los nidos. 3.ª Nuestra dieta la podemos ampliar a la ingesta de insectos que se acumulan en la delantera de los vehículos, tiene la dificultad de que hemos de comerlas en vuelo. En el envés de las hojas de muchos árboles de las ciudades también encontraréis insectos por efecto de la citada contaminación, sabed que podéis comerlas sin temor a intoxicaciones. 4.ª Mantengamos las debidas distancias con los humanos. Permaneced breves instantes en cada lugar porque lo que abunda no lo aprecian. Sed simpáticos con ellos porque cada vez están más enfermos, no solo por la contaminación que producen, sino por una extendida enfermedad en su especie. Necesitan sentirse acompañados y atendidos; les resulta difícil compartir sus vidas solitarias; pocas veces fueron dueños de la dirección de sus vidas, que las fueron llenando de competición y egoísmo en lugar de proyectos, sueños e ilusiones. Se equivocan al optar vaciedad por plenitud, lo que les provoca una extraña enfermedad que la llaman soledad. Aristizabal Island (Canadá), 16 de agosto de 2019.
