
Ignacio R. Echaburúa
Sólo voy a citar mis últimas publicaciones. En esta última órbita, se sitúa el libro titulado “El Griego y su Literatura Clásica”, que sacó a la calle la Editorial pc de Palma de Mallorca, en su sede de Barcelona. Le siguió un libro sobre “ASTRONOMÍA”, que editó en junio de 2022, la Editorial Autografía de Barcelona. Asimismo, los tres libros siguientes han sido publicados por la Editorial Autografía. En junio de 2023 vio la luz el libro titulado “Historia de la física”. Este libro tiene 282 páginas y forma parte de la colección Fondo de la editorial. Se puede adquirir en librerías online como Librería Oxford, Buscalibre y Agapea. En enero de 2024 salió a la calle el libro titulado “JOSÉ ORTEGA Y GASSET y la razón histórica”.
Su libro

Una comunidad de carmelitas descalzas
Precisamente, esta forma de relato breve es la principal aportación del siglo XVIII en España, ya que poco más es lo que puede buscarse aparte de un puñado de traducciones de diferentes lenguas. En Europa, tras la estela cervantina, varios son los autores que prefiguran la magna novela del siglo XIX; entre ellos, destacan por derecho propio dos escritores británicos: Henry Fielding, con su Tom Jones (1749), y Laurence Sterne gracias a su fascinante Tristam Shandy (1760-1767). Mucho es también lo que se estaba progresando en Francia y Alemania, aun cuando sea más conocida la aportación francesa durante ese periodo en el terreno erudito y científico; con todo, no puede olvidarse esa exitosa obra que es el de Émile (1762), novela educativa (su subtítulo es De l’éducation) del suizo Rousseau traducida por toda Europa; talante similar tiene La nouvelle Héloise (1761). Alemania, por su parte, pasará de una producción novelesca excesivamente dependiente de la que veía la luz en Inglaterra y Francia al comienzo del siglo para ir ofreciendo obras originales al cierre de esa centuria.
Los experimentos de algunos de los novelistas del siglo XVIII enriquecieron el arte que cultivaban en una medida mucho mayor de lo que hasta aquí se decía; de hecho, ha sido error común el de enfocar el conjunto de la novela decimonónica como el de una unidad sin fisuras, cuando de ningún modo fue así. No obstante, las transformaciones más importantes se produjeron en la primera mitad del siglo XX, momento en que el género mostró un dinamismo y fortaleza que no resistían parangón: de aquellas novelas de evasión que, en el pasado, consumían jovencitas ensoñadoras y recibían la crítica de los moralistas y los preceptistas literarios, se pasa a obras complejas y profundamente intelectuales.
