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Iraida Iturralde

Sus libros

Preso el antílope

Preso el antílope

POESÍA88 pág.ISBN 9788413377858

Desde la publicación de su primer libro, Hubo la viola, Iraida Iturralde ha aportado una voz inconfundible a la poesía cubana (no añado del exilio” porque la poesía cubana –la de aquí, la de allá, la de más allᖠes una). Este, su séptimo poemario, afianza la presencia y singularidad de esa voz. Preso el antílope transita entre dos polos: la sociabilidad y la reflexión. Los poemas que celebran lazos de afecto o admiración se distinguen por su tranquila afabilidad, así como por la empatía con que Iturralde se compenetra con sus sujetos. Pero es en los poemas reflexivos –la separación entre sociabilidad y reflexión no es inviolable; los polos suelen cambiar de signo– donde Iturralde muestra lo mejor y más característico de su talento. Sin llegar a decirlo todo, aunque sin dejar de decir lo suficiente, estos poemas hacen gala, en palabras de Iturralde, del ojo opulento de un verso alucinado.” Nos hablan de pérdidas, búsquedas, resarcimientos. Sutiles sin conceptismo, densos sin opacidad, son poemas que una vez que nos tocan, no dejan de sacudirnos. Y de Cuba, ¿qué? Atisbada más que mentada, la isla muda se mece / sobre una nota lejana.” Sobre esa nota, próxima en vez de lejana, nos mecemos también los agradecidos lectores de Preso el antílope. Gustavo Pérez Firmat

La isla rota

La isla rota

POESÍA50 pág.ISBN 9788479622176

Es éste, sin duda, un libro decisivo en la trayectoria poética de Iraida Iturralde. Una escritura radical, iluminada, cuya modulación sugiere un oratorio, monódico e implacable, pero que a la vez mantiene los registros sonoros y los ardides plásticos habituales de la poeta. En estas páginas Iraida Iturralde formula una abrumadora crónica de la realidad cubana actual, sin concesiones a la gastada retórica de las ideologías. La autora plasma esta realidad dentro del lirismo sereno y arquetípico de esa Cuba secreta e intemporal del poema que da título al libro y que culmina, sin perderse la diafanidad del lenguaje, en la tropológica vehemencia de su último poema. Los textos recogen las imágenes del país transformado al que la poeta regresa brevemente. En la ascención de lo anecdótico y lo descriptivo, la palabra poética de Iraida Iturralde –en estampas estremecidas y descarnadas– concierta un compromiso humano fundamental entre el lector y el dolorido sentir que nos habla desde estos versos. José Olivio Jiménez