J. Brecha
J. Brecha (Sabadell, 1973) empezó a dar proyección pública a su obra a través de letras de rock y escritos de variado género en el ámbito de la cultura musical alternativa, allá por la década de los 90. Tras bastantes años de parón retomó su actividad colaborando en distintas páginas web hasta fundar su propio blog: El Caldero Bastardo, donde intensificó su labor creativa y forjó las bases de su personal universo literario.
Su primer libro fue Bichos Raros, un manuscrito que el autor decidió difundir únicamente en su círculo más íntimo; no ha sido publicado ni lo será nunca. Unos meses más tarde lanzaba al mercado la novela Pólvora Consagrada (Círculo Rojo, 2013), de la cual se imprimieron dos ediciones, agotadas a día de hoy.
Desde entonces ha colocado en la red, a libre disposición de sus lectores, varias historias cortas: Doce Latidos y Un currante asomado a una cuna son algunos de los títulos.
En 2016 colaboró en el libro La Última Filósofa (coordinado por Alba Megías Villanueva “Alba Malva”), un volumen compuesto por trabajos de varios autores con la premisa de aunar en sus textos filosofía y ciencia ficción. La participación de Brecha en el proyecto consistió en Ciclorama, un relato inspirado en el ideario filosófico de Nietzsche.
Su libro

Marginalia
Un parto en la clase aristocrática siempre es un celebrado acontecimiento. Salvo cuando el recién nacido es un ser aberrante, perteneciente a una especie maldita y sometida a la explotación humana por el valor energético de su sangre. Bajo el peso de su deshonrosa paternidad, el duque de Beticia decide contar con los servicios de Blanca Berlín, una afamada hechicera cuya figura se difumina entre la realidad y el mito. Un clima de tensión social con presagios de revolución envuelve la llegada de la alquimista a palacio. Las indagaciones de Blanca Berlín pronto desvelarán la excepcionalidad de la criatura parida por la duquesa. Llegada al mundo para dar un vuelco radical a todo orden conocido. Tras publicar la vertiginosa Pólvora Consagrada, J. Brecha vuelve para ambientar su segunda novela en un entorno ficticio con tintes de época. Manteniendo su inclasificable estilo narrativo construye para esta historia un escenario propio del género fantástico para poner a desfilar por él a personajes y tramas tan extravagantes como cercanos. En Marginalia confluyen fantasía, comedia y drama, envueltos en esa inconfundible atmósfera que Brecha plasma tanto en sus relatos como en sus novelas. O mejor dicho, en sus novelettas, como el propio autor las define.
