J. Ramon Talavera
J. Ramon Talavera (y Cabrera) nació en 1966 en el entonces oculto, pero ahora ya no tan desconocido, barrio de La Taxonera, perteneciente al distrito barcelonés de Horta-Guinardó. Era como nacer y educarse en el campo, en los alrededores de su ciudad, en un barrio «tan soleado, tan aireado, tan silencioso ahora, aunque, por otra parte, tan o más bellamente extraño quizás por su soledad, pero tan lleno de magia, todavía, igualmente, como en nuestra infancia, hallando en esos paisajes abiertos lugares insospechados en donde se refugiaron los perseguidos tras la guerra de estos barrios, y donde las niñas y los niños en busca de aventuras descubríamos fincas, o “torres” barcelonesas, vacías, que repentinamente fueron abandonadas, aunque no lo pareciese porque aún vivían flores en sus macetas, en sus jardines…», afirma. Desde esa misma infancia ha intentado ser poeta hasta ahora: sabe que escribe poemas, pero no que sea poeta, «porque a veces no tiene nada que ver», sostiene. Pero sigue y seguirá dedicándose a la poesía, ahora más que tiene más tiempo: ha trabajado de camarero, cartero, profesor de Historia en la secundaria y traductor antes de su definitivo retiro de la vida laboral.
Sus libros

El paso de los pasos
Una nueva antología de J. Ramon Talavera: El paso de los pasos es una obra poética profundamente introspectiva que juega con la nostalgia, el paso del tiempo y las reflexiones sobre la vida, la muerte y la naturaleza humana. A través de una cuidada selección de poemas, el autor nos invita a recorrer diferentes escenarios históricos y emocionales que evocan tanto la melancolía de épocas pasadas como el cuestionamiento existencial del presente.
A lo largo de los poemas, el autor juega con las imágenes de pasos, viajes y destinos inciertos. El estilo de Talavera es cuidadoso, con un uso elegante del lenguaje que a veces puede resultar denso, pero que al mismo tiempo invita a ser desmenuzado con detenimiento. Cada poema es una pieza que requiere ser leída con calma, pues cada palabra está cargada de significado.
Es un poemario que logra combinar la reflexión personal con referencias históricas y filosóficas, creando una obra de gran profundidad y belleza. Es una lectura que resonará especialmente en aquellos que disfrutan de la poesía introspectiva y los viajes mentales por la historia y el alma humana.

Tankas, no tankas y varias musas. Lo bueno, si breve, dos veces malo
Los libros de poemas pueden ser leídos de un tirón o ser degustados poco a poco, como quien entra en una casa antigua y va reconociendo, habitación por habitación, los objetos que la memoria y el tiempo fueron depositando en ella. Esta es la actitud que le recomiendo, estimado lector, a la hora de leer este libro que tiene entre sus manos: Tankas, no tankas y varias musas (Lo breve, si bueno, dos veces malo), de J. Ramon Talavera; título del poemario, a modo de una colección de tankas, que no es solo una etiqueta descriptiva de las tres partes del libro, sino una declaración de intenciones: la de un autor que respeta profundamente una forma poética ajena a su tradición —el tanka japonés, con sus rigurosas 31 sílabas repartidas en cinco versos—, pero que no está dispuesto a dejarse encorsetar por ella cuando el poema pide otra respiración. Bajo el andamiaje formal late un poemario profundamente afectivo, casi confesional en su primera mitad, que arranca con una dedicatoria a las mujeres que rodearon la infancia del autor: hermanas, una prima, la madre. Los primeros tankas del volumen se mueven, precisamente, en ese territorio de la memoria doméstica: las fotografías familiares, las casas de la infancia, los jardines con sus «sendas ocultas» (...)
