Jensen
Sus libros

Una vecina perfecta
A la señora Bengtsson le encanta ser ama de casa, y para ellael mejor momento de la semana llega cuando puede servirse un vaso de vino blanco y pasearse por su inmaculado hogar con las zapatillas satinadas de tacón que tienen pompones en la punta. Su vida parecía destinada a transcurrir entre bollos de canela, aspiradoras y cursillos de caligrafía, hasta que un fatídico día decidió darse un baño y usar el hidromasaje, y eso lo cambió todo. Era un martes cualquiera, y la señora Bengtsson murió. Pero Dios, que ese día la estaba observando, decidió darle una segunda oportunidad y la devolvió a la vida. Aunque algo debió de salir mal, porque desde entonces la señora Bengtsson se comporta de un modo extraño, tanto en casa—para sorpresa de su estupefacto marido—como fuera de ella—para asombro de sus tranquilos vecinos—. ¿Será que la señora Bengtsson ha dejado de ser la vecina perfecta? Deliciosa, irreverente, fresca y divertida, Una vecina perfecta retrata con un sentido del humor único y original las tribulaciones místicas que cualquiera de nosotros puede plantearse.

El mascador de papel
Desconocida hasta ahora para el lector español, Liz Jensen ocupa ya un lugar preeminente en la nómina de novelistas británicos que desde antiguo han recurrido con lucidez a la ironía y la sátira. En la estela de Swift y Orwell, Jensen recrea en esta mordaz y ambiciosa fábula futurista un mundo feliz, Atlántica, en el que introduce la sospecha apenas velada de que, si los sueños de la razón producen monstruos, los del mercado producirán sociedades de pesadilla. La isla artificial de Atlántica, un prodigio de la ingeniería en medio del océano, ha prosperado sirviendo de vertedero de todo el planeta. Rica y envidiada, la isla está aun paso de la utopía. O al menos esa idea quiere «vender» la Corporación La Libertad, la organización que la administra como si fuera un hipermercado con cinco millones de clientes. Porque, en Atlántica, la mercadotecnia ha reemplazado a la política, y a los ciudadanos se les considera... clientes. Pero algo huele a podrido en este paraíso del consumo, y ni siquiera el intensivo tratamiento de aromaterapia programado por La Libertad puede enmascarar el hedor. Harvey Kidd, el narrador, un «producto defectuoso» de la sociedad, se convertirá en el chivo expiatorio de todos los males de la isla. Encarcelado en un barco-prisión, este huérfano que se inventa su propia familia, defraudador compulsivo, donnadie vocacional, antihéroe en todos los sentidos, se pasa las horas confeccionando figuras con papel maché que masca él mismo y preguntándose qué ha hecho para merecer tan aciaga suerte...

Guerra en la familia
Se diría que Gloria Taylor, una octogenaria británica ingresada en una residencia de ancianos y cuya memoria flaquea por momentos, dista de ser el personaje ideal para recrear un periodo y un espacio –la segunda guerra mundial en Gran Bretaña- aparentemente bien conocidos. Sin embargo, es su voz sarcástica la que narra esta historia: sus recuerdos, fragmentarios e interesados, desgranan una biografía cargada de oscuros secretos y de un dolor disimulado tras una máscara de humor.

Yo he visto empezar el mundo
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