Jerónimo Durán García
Jerónimo Durán García. Natural de Pubillas Casas (Hospitalet de Llobregat).
Manuel Ruiz Lagares, «colaborador» natural de Pubillas Casas (Hospitalet de Llobregat).
Sus libros

OÑA Y LUISA ... MÁS ALLÁ DE LA LEYENDA
En el pueblo de Hornachos, dos amigas inseparables, Oña y Luisa, mantienen una relación marcada por los sueños de una y el pragmatismo de la otra. Tras descubrir antiguos grabados con símbolos de herraduras en las rocas cercanas al castillo, emprenden una búsqueda que trasciende lo material. Marcadas por la amistad, la pobreza de la posguerra y la sombra de la Guerra Civil española, sus vidas se bifurcan por la emigración, manteniendo un vínculo invisible a través del tiempo hasta un reencuentro definitivo. Una historia sobre cómo las leyendas populares y las circunstancias históricas moldean el destino individual.

Set, descendiente de Jacob
Set, descendiente de Joshe, visir de Egipto, hijo de Jacob, hijo de Isaac e hijo de Abraham, fue llevado de niño al «Templo Perdido» para ser consagrado a los dioses del sol. Su casa familiar, desde antiguo, entregaba a su primogénito al servicio del faraón, una generación militar, otra sacerdotal. Su vida cambiaría con el mensaje que trajeron a su madre dos mensajeros del dios de Abraham. Set debería ayudar al patriarca de la tribu de «Levi». Aarón, quien era por derecho el portador del báculo de Jacob y el manto de Abraham. Raquel, sacerdotisa como Sara, mujer de Abraham. Como Rebeca, mujer de Isaac, robó el báculo del templo del Dios «El» (Elohim) junto a su marido Jacob. Con ese báculo, Jacob se enfrentó al dios de su padre y abuelo, venciéndolo en una sola noche, de ahí que el dios de Abraham le pusiera por nombre Israel, ¡aquel que venció a Dios! Set, mediante su conocimiento aprendido en el «Templo Perdido», ayudó a Aarón y a su hermano Moisés a sacar al pueblo del Dios de Egipto, llevándolos a la tierra que Dios mediante su pacto con Abraham le concedió. Dirigió la construcción de la pirámide que le fue ofrecida al faraón en la décima «plaga», anterior a la muerte de los primogénitos de Egipto, acabándola con dieciocho años. Luchó en las murallas de Jericó y las de «Ahí» junto a sus hijos. Esta fue su historia, una historia que quedó borrada de todo escrito. Por sus enfrentamientos con Josué y Moisés. Tal como fue contada —mediante sueños— se ha escrito.

Vagabundos
En homenaje a los hombres y mujeres que tienen por techo las estrellas, a aquellos a quien un día el destino les arrastró a vivir apartados de la sociedad. A esas personas, sobre las que nunca nos pararemos a saber las circunstancias de su vivir en la calle, va dedicada esta novela. Una novela que solo es la punta del iceberg y que solo intenta explicar la vida de cinco personas y por qué llegaron donde llegaron. Cuando veo a alguno de ellos, pienso en la historia que esconde en sí. Miro a la gente que pasa a su alrededor y pienso que ellos no lo ven, nunca se darán cuenta que esas personas son historia. Nadie llega a esa situación sin tener que pasar por mil problemas y vivir miles de historias, algunas de ellas demasiado cortas, y otras demasiado largas. El daño será lo que los lleve a buscar a la dama de negro. Dos historias componen el libro: 1: En busca de la dama de negro. Entre varios vagabundos ayudan a uno de los suyos, quien ha sido llevado a las puertas de los infiernos tras una brutal paliza propinada por unos jóvenes a los que llamó la atención al verlos destrozar los retrovisores de unos coches. Hacía años que no se sentían dentro de la ley, era algo olvidado que no iba con ellos, de ahí que aplicaran la suya a quienes llevaron a su compañero a las puertas del infierno. 2: 11M: La Dentista. Uno de ellos, Durán, tras un accidente de coche, conoció a Marta (dentista), quien, sin saberlo, se convirtió en una pieza a batir por esos poderes del Estado que jamás se ven. Marta vio a su amor morir sobre ella en uno de los trenes de los atentados del 11 de marzo del 2004. Pasados los años, se convirtió en el mayor peligro para los responsables de todo aquello. Nota del autor: Son muchos los que piensan que los culpables intelectuales del 11M no tuvieron castigo alguno. Esta historia, desde la ficción total (o supuesta), les da un castigo merecido a esos que en esta ficción se libraron.
