Jesús Antonio Besada Vergara
Nacido en la ciudad de Vigo en diciembre de 1960. Aficionado a la lectura desde niño, escribir es un impulso que ha sentido toda su vida, acumulando desde su etapa adolescente escritos de narrativa y poesía inacabados que no han visto la luz. Cursó estudios universitarios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela desde el año 1976 hasta quinto curso. Inició su vida laboral en la ciudad de Madrid, donde residió durante siete años desde el mes de octubre de 1985, trabajando primero como administrativo en una empresa del sector naval tres años y luego se incorporó al Banco de Crédito Industrial SA. Regresó a Galicia en el mes de mayo de 1992 para seguir trabajando siempre vinculado a la banca y en activo hasta el año 2020. Después del trabajo cumplido, regresa a una de sus verdaderas pasiones, con su primera publicación: una obra de ficción que se desarrolla en la ciudad del apóstol, que tanto le ha marcado y conoce bien, preñada de lugares comunes y una atmósfera que en ocasiones no parece de este mundo.
Su libro

Aprendiendo a vivir y a matar
Claudia era una chica tierna, cariñosa, inteligente y llena de potencial. Presentía que su vida estaba condenada al fracaso. Su destino estaba de antemano marcado. Si tuvo oportunidad de vivir fue incapaz de verlo, un sólido muro invisible la impedía conocer el lado luminoso de la vida. Era una perdedora nata. Llevada de la mano por un aprendizaje siempre insuficiente, intentó vivir y matar de la mejor forma posible, siempre caminando por el lado sombrío de la vida. El azar hizo que conociera el amor genuino cuando todavía se preguntaba por la razón de su existencia, abriendo el abanico de su vida entre dos rumbos. Un camino probable lleno de autenticidad y atisbo de felicidad, y un camino previsible, terrenal y rutinario. Al cabo de los años, de nuevo el azar provocó que los raíles de tren de ambos caminos confluyeran otra vez en forma de un inesperado reencuentro. El amor idílico había terminado en fracaso al igual que su otra vida elegida y rutinaria, y por encima de la justicia humana, el final le arrastró hacia la derrota más incontestable frente a sus peores enemigos. El destino y la muerte dirían la última palabra.
