JOSE LUIS ESPARCIA
Nace en La Encina, Villena (Alicante) en 1956, y vive durante años en Córdoba, hasta trasladarse a Madrid. Ha publicado novela (?La Austeridad de los Sánchez?), poesía (?Canto de Tierra?, ?Septiembre?, ?Cuaderno de Budapest?, ?Ciudades?, ?A Córdoba?), cuento (?La Confidencia?, ?Última voluntad?, ?El Amor discreto de Agripina Ardores? y otros), ensayo (?Zubia, poesía y legado?, ?Dos poetas del corazón?), el libro ?Historia de La Encina y su estación?, junto al profesor Francisco Esteve, y ?Vías de libertad: Historia del sindicato ferroviario de CCOO?. Su última publicación es el ensayo ?La universalidad andaluza en la poesía de Antonio Hernández?
Coordinador de la antología ?La Memoria y la sangre?. Ha sido incluido en numerosas antologías de poesía y cuento. Ha sido conferenciante en España y en el extranjero, ponente en congresos de literatura e historia. Ha colaborado en revistas y periódicos, y ha sido premiado en diversos certámenes de poesía (?Oliver?, ?Ateneo de Alicante?, ?Casa de Andalucía en Pinto?), de narrativa (?Antonio Machado?, ?La ortiga celeste?, ?Lodosa?, ?Dulce Chacón?).
Sus libros

DIARIO DE ABRIL
Esperanza, Épica y Elegía tienen algo en común: forman parte de un proceso consustancial a la convivencia de seres humanos en ámbitos determinados, La Portugal de 1974 no era la de 1973 y no sería la de 1976. El ser humano suele apreciar los mismos hechos que olvida con tanta celeridad que casi nada tiene coherencia en el ámbito de la convivencia; y, por tanto, casi nada es fuente de esperanza. Es la realidad de la historia; una historia a la que Portugal no dio otro cauce diferente. Y esto es algo inmerecido por las personas, los jóvenes militares que, desde un verdadero ideal, allanaron el camino para quienes después les traicionarían. ¿La poesía puede ser testimonio de las abyecciones del ser humano? Sí. La poesía es, además de un modo de perfeccionar el lenguaje, un modo de dar utilidad individual y colectiva al lenguaje. Por eso, estos versos tratan de dar cauce real al olvido que ha sepultado de forma injusta a aquellos militares que abatieron, sin más ayuda que su propio ideal, al gran monstruo del fascismo en Portugal. No reconocer esto, desde la comodidad ganada por aquella lucha, y disfrutada por quienes no lucharon por ella, es sencillamente alimentar la inhumanidad oportunista. Estos versos tratan de ser también un arma de luz contra ese olvido.

Diario de Abril edición bilingüe
“Portugal ha sido una fuente histórica de dignidad cívica. El MFA dejó, el 25 de abril de 1974, una prueba más. Lo que ocurrió en el ámbito político tras el esfuerzo y el riesgo de los Capitanes y otros militares concienciados, se aproxima más al uso de un ideal como vía para el pragmatismo insensible, que a la práctica política de los valores clásicos de justicia e igualdad de oportunidades. Esta situación tiene un eco poético en los textos que José Luis Esparcia presenta para recordar el proceso que llevó a este país desde la feliz esperanza de libertad a una práctica democrática tan paradójica como para dejar en el camino muchos “cadáveres” nunca previstos por quienes, desde su juventud y honestidad, ofrecieron su vida y su propia libertad para que la ciudadanía supiera, al menos por unos días, que la utopía (Terra da fraternidade) tiene su lugar cuando el “nosotros” sustituye plenamente al “yo”.
