José Luis Robertson Mendizábal
José Luis Robertson Mendizabal ha
publicado las revistas Perspectivas Tributarias
en la Década de los Noventa (1991), Zergak-
Gaceta Tributaria del País Vasco (1993 y
siguientes), El Problema Demográfico en la
CAPV (1996), ¡¿Qué ha Ocurrido Aquí en los
Últimos Cincuenta Años?! (1998), y los libros
Club Ciclista Valle de Trápaga de la Zona
Minera y Fabril (2000), Más de Cien Años
Bogando-Ehun Urte Baino Gehiago Arraunean
(2001), Zierbena, Donde Bizkaia Nace (2005),
las revistas Bandera Petronor (2007, 2008,
2009, 2010 y 2011), Luis de Castresana, el
Escritor Olvidado (2011), Ecos de Sociedad
(2012), ¡Usted No Tiene Nada!: la Fibrilación
Auricular Vista por el Paciente (2014), a la par
de varios artículos en la revista Trueba.
Robertson nació en Bilbao en 1950, donde
varias veces ha trabajado, y vive en el
encartado pueblo de Trapagaran (Bizkaia),
donde escribe. Es jubilado activo, no olvidando
su pasado como proyectista, diplomado y
licenciado en Artes Decorativas, técnico
superior en Interiorismo Arquitectónico, máster
en Ingeniería Térmica de la Edificación,
funcionario de carrera de Eusko Jaurlaritza-
Gobierno Vasco, y miembro de varias
Asociaciones Culturales y Deportivas. En la
actualidad se dedica a temas relacionados con
las personas mayores.
Su libro

Diego Joseph del Barco y de la Çendeja
Oriundo de Zierbena. Hijo de Pedro Joaquín del Barco y España y de la pobeñesa María Manuela de la Çendeja y Urcullu. Nace en A Coruña el 12 de noviembre de 1779 y fallece en Laredo el 2 de febrero de 1814. Su padre, natural del Concejo de San Román de Çierbena y fallecido en tierras gallegas, fue teniente de fragata de la corbeta "María Pita" en la expedición de Francisco Xavier de Balmis i Berenguer, que partió de A Coruña y se convirtió en el primer programa de vacunación masiva realizado en el mundo, y que gracias al filantrópico viaje se llevó a América y demás territorios de ultramar la vacuna de la viruela. Él, Diego Joseph, se consideraba muy afortunado por ser hijo de zierbenato y pobeñesa, por su cuna junto al mar, por haber sido educado en aquel clima liberal coruñés de saberse siempre libre y dueño de sí mismo.
Joven militar, de personalidad brillante y valiente en sus acciones hasta su suspiro final. Personaje apenas conocido y cuyos actos heroicos han quedado en el anonimato, que llegó a ser general de brigada, comandante general de la 3ª División del 4º Ejército durante la Guerra de la Independencia Española, y que nos muestra sus señas de identidad al dejar patente su amor por la ciudad en la que vio por primera vez la luz y por no olvidar sus orígenes vascos, vizcaínos y encartados, cuando en la lápida que se encuentra en su tumba de la Iglesia de Santa María de la Asunción de Laredo, queda acuñadas en un epitafio en piedra unas letras en las que se puede leer, además de su heroica figura, su noble descendencia zierbanata.
