José María Vargas Vila
Sus libros

Las rosas de la tarde
Las Rosas de la tarde se escribe en 1900, cuando su autor ocupaba un cargo diplomático como representante del gobierno del Ecuador en Italia. Es la segunda de una larga serie de narraciones eróticas que empieza con Ibis (Roma, 1900), Vargas Vila se hace eco de la estética decadentista que comparte y que también explora como estrategia de provocación, por cuanto el sexo y el erotismo despiertan la curiosidad del lector y le garantizan un éxito de ventas sin precedentes. Esta novela de corte dannunziano nos instala en Roma a la hora crepuscular, ante la vista de la campiña brumosa donde se pierde la mirada del narrador: las siete colinas desaparecían en la perspectiva, y el sol poniente hacía salir de la sombra, iluminándola, hiriéndola como un rayo, la cúpula de San Pedro. La trama amorosa se desarrollada en un ambiente de idealidad y sensualismo que empieza con el paisaje, pasa por los jardines de los palacios y se introduce en el interior de los salones de atmósfera decadente. Hugo Vial, el protagonista, es diplomático de un país hispanoamericano, se siente atraído por la condesa Adaljisa de Larti, esta se debate entre el deseo que aflora en su corazón y el miedo al amor.

Aura o las violetas
Aura o las violetas fue la primera novela escrita por el escritor colombiano de José María Vargas Vila y también la primera que se adaptó al cine. Vargas Vila fue uno de los más populares autores de su tiempo y quizás el más prolífico de su país (su bibliografía sobrepasa los cien títulos). La historia romántica de un amor adolescente y la promesa de amor eterno que sellan con un ramo de violetas, es retomada por el enamorado cuando regresa a su tierra, pero su ilusión de disfrutar del afecto de Aura se esfuma tan pronto como descubre que ella ha cambiado y está a punto de contraer matrimonio con un acreedor por conveniencia, ya que esta parece ser la única forma de conservar la propiedad familiar que estuvo a punto de perderse tras la muerte de su padre. Aunque Aura cree sentir que todavía ama a su amigo de la infancia y él llega hasta la iglesia dispuesto a impedir la ceremonia, la boda se concreta. A partir de entonces, ambos comienzan a transitar por caminos distintos, pero el joven despechado no está dispuesto a renunciar tan fácilmente a ese amor.
