José Siles
Sus libros

El desamparo del tabú en flor
Este poemario surge de la necesidad de reflexionar sobre los sentimientos generados por una contradicción esencial en la evolución del ser humano: por un lado, el deseo auspiciado por pulsiones como la ambición, el sexo, el poder, la fama, el dinero y, en definitiva, la colección de anhelos radicales que suscitan la motivación total, el ego desatado; y, por otra, la necesidad de convivencia más o menos pacífica y reglada en el contexto que todavía hoy se podría seguir denominando civilización. Desde una poesía desnuda de dogma y donde florece un humor mordaz, Siles hace brotar poemas cargados de esas paradojas sobre las que se ha erigido la vida del ser humano desde ámbitos muy distintos: filosófico (Hegel, que analiza el deseo desde su dialéctica del amo y el esclavo donde la pulsión es la única forma de liberar la conciencia para que se pasee por el mundo; Nietzsche y su idea del hombre en estado puro que se deja atraer por todo lo dionisíaco, pulverizando cualquier intento restrictivo); antropológico (el respeto por todos los tótems y tabúes, profesado por los relativistas simplemente por su condición cultural); psicoanalítico (Freud constata en el Malestar de la Cultura los efectos patológicos derivados de las normas restrictivas y las prohibiciones representadas en los tabúes más represivos: enfermedad, inacción, neurosis, etc.). En El desamparo del tabú en flor, Siles navega en el navío de la Memoria, tripulado por la Incertidumbre a través de un mar de claroscuros líricos, donde los matices son los auténticos protagonistas que alumbran sentimientos abiertos tanto a la aceptación de ciertos tabúes ya clásicos (canibalismo, incesto o asesinato), como a la transgresión voluntaria, sosegada y sin aspavientos de otros más en flor (tabaco, alcohol o jamón).

La estructura del aire
La estructura del aire es un intento de catarsis fruto de la necesidad del autor por entender lo más esencial de la existencia parodiando ese elemento tan imprescindible y cotidiano como es el aire. En este poemario el autor no tiene problema alguno en gritar a los cuatro vientos el propósito primario de su poesía revelando sus raíces más profundas: reconocerse, reencontrarse y crecer construyéndose como persona integrando los diferentes sujetos que han ido edificando su yo. El autor sabe que el aire es ubicuo y nos acompaña en todos y cada uno de los momentos de nuestra vida sin revelar las intimidades de su estructura etérea. En este poemario no desprovisto de una mirada irónica y un desconcertante sentido del humor, el aire acaricia el rostro de personajes venidos a menos o que nunca han tenido ocasión de vivir plenamente sus vidas, pero que no se amedrentan ante las adversidades. Siles, al compás de los versos va armando la nave poética que surca su existencia y cuyo rumbo sigue siendo un misterio. Al igual que Whitman, Lorca o Juan Ramón Jiménez, el autor se revuelve en cada verso para cumplir su condena: la perpetua indagación sobre el yo, pero no sumiéndose en un aislamiento que lo aleje del mundo, sino observándose en el complejo y contradictorio espejo del universo del que irremediablemente forma parte.
