Khamlichi
Sus libros

Sanatorio
UN IMPACTANTE TESTIMONIO REAL QUE SOBRECOGE EL CORAZÓN«Este libro lo escribí y dibujé mientras entraba y salía de instituciones psiquiátricas, y bajo las limitaciones de una severa medicación que me hacía complicado hilar las ideas y hasta sujetar el lápiz en la mano. El pulso dubitativo de los dibujos es prueba de ello.» Rebeca Khamlichi nos hace participes en esta obra del delicado, duro y largo viaje que supuso su experiencia con la ansiedad y la depresión. Un mosaico lírico y desgarrador en el que la autora refleja una cruda realidad dotándola de humor y, sobre todo, de una sensibilidad extraordinaria a través de un texto e ilustraciones llenas de fuerza, simbolismo y esperanza. «Vulnerabilidad, verdad y valentía: tres grandes imprescindibles que Rebeca hila magistralmente con toques de humor. Tan real que atraviesa», Sara Búho. «Sanatorio es bello y desgarrador. Rebeca se llena de valentía en este libro tan necesario», María Hesse. «Un retrato lleno de color de las oscuridades de la locura y también de la psiquiatría. Cada página desgarra por su dureza, pero es también un testimonio de cómo en el arte siempre hay esperanza», Mar García Puig. «Podemos seguir manoseando el mantra “salud mental” hasta vaciarlo de sentido o podemos leer Sanatorio y sentir cómo pasan por nuestro cuerpo las vivencias de este testimonio salvaje donde belleza y humor consiguen aligerar la realidad incómoda y tabú del encierro psiquiátrico», Silvia Nanclares «Sanatorio sale de las tripas, de esas que se hacen corazón. Del interior, de lo más profundo y de lo más oscuro. Un estriptis emocional en toda regla en el que la Khamlichi se abre en canal. Pura valentía», Irene Mala.

Las hijas de Antonio López
UN IMPACTANTE TESTIMONIO REAL QUE SOBRECOGE EL CORAZÓN«Lo perdido, perdido está. Sólo queda mirar hacia adelante y proteger lo que está por llegar.» Lo dice Rebeca Khamlichi, quien refleja en este libro su infancia y la de su hermana en un entorno familiar hostil en el que el fanatismo religioso, el abandono y las adicciones conjuran un escenario repleto de fantasmas. Un escenario en el que inocencia y realidad se entremezclan y quedan reflejadas de una forma delicada, emotiva, digna de admiración y sumamente curativa.
