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Luana López Llera Yamanaka

Sus libros

Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 14

Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 14

PSICOLOGÍA200 pág.ISBN 3846901740181

La ironia es, de acuerdo a Quintiliano el tropo del lenguaje en el que debe entenderse algo contrario a lo que se dice (contrarium ei quod dicitur intelligendum est). Y, sin embargo, nuestra idea occidental actual del concepto no es exactamente el mismo que el de los griegos. Se piensa, en nuestros días, que la ironía no debe contener cierto elemento de engaño. Gregory Vlastos lo señala con precisión: …la intención de engañar, tan ajena a nuestro uso de la palabra ironía, era normal en su ancestro griego eironeia, eirôn, eirôneuomai. Pero lo mismo sucede con un buen número de términos griegos que perdieron en su camino algo de su sentido original. Quizá el mejor ejemplo es el de pederastia. En todo caso, lo que convocó a los autores que han colaborado en este número fue la posibilidad de pensar cómo un concepto como éste pudiera tener tal amplitud de visiones: de los griegos a nuestros días pasando por Nietzsche y Kierkegaard, Jankelevich o Hadot, todos se han preguntado sobre la naturaleza, función y alcance de la ironía. Ofrecemos en este número tal variedad de aproximaciones que confirman la pertinencia y actualidad de esta reflexión. Y tendremos la oportunidad de discutir estos temas a profundidad con la celebración del seminario de la école lacanienne de psychanalyse Metamorfosis del agalma el cual será impartido por Danielle Arnoux, organizado por me cayó el veinte, y que se llevará a cabo en la Ciudad de México en febrero del próximo 2007. Como anunciamos en el número pasado, continuamos con la serie de escritos que giran en torno a la figura de Sócrates, y en esta ocasión nos regocijamos enormemente ya que gracias a la generosidad del autor y de su casa editorial, Allia, podemos ofrecer por primera vez en español una verdadera joyita: Elogio de Sócrates de Pierre Hadot y que es una reelaboración del capítulo dedicado a este singular protagonista de la vida cultural del siglo de Oro ateniense, aparecido en Excercises spirituels et philosophie antique, en 1987. El trabajo de Hadot nos ofrece una fotografía fiel de Sócrates a la luz del pensamiento actual. Hemos elegido como ilustración de portada y cuarta de forros la obra Juguetes (2001), barro verde en arena de la pintora estadounidense radicada desde hace muchos años en nuestro país Mary Stuart. Mary, becaria del Fonca, viene a engrosar las filas de nuestra cada vez más espléndida galería. Le agradecemos, desde luego, como a todos nuestros colaboradores su desinteresada aportación a nuestro proyecto.

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Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 15

Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 15

PSICOLOGÍA224 pág.ISBN 3847028194819

Dice Oscar Wilde en El crítico como artista que la única obligación que le debemos a la historia es la de reescribirla. Es parte de su aproximación, siempre punzante, a lo establecido; pero es también una verdad: ¿cómo podríamos no hacer caso del apotegma cuando nos enfrentamos día a día con que aquello que habíamos aceptado como una verdad histórica tiene sus salvedades? Lacan siguió en esa ruta, desde luego, haciendo de él un wildeano sin saberlo, de la misma manera que Wilde, en más de un sentido, fue un lacaniano avant la lettre. Hace algún tiempo, y para poner a prueba tal sentencia, así como algunas otras, se llevó a cabo en París, organizado por la école lacanienne de psychanalyse, el coloquio La psychanalyse, malade de lhistoire (El psicoanálisis, enfermo de historia). Y claro, ese apego a la historia, quizá con la falsa idea de que ahí se debate el devenir del sujeto, queda en entredicho. Incluimos en este número, pues, algunas exposiciones que se realizaron en esa actividad junto con otros trabajos que, por su amplitud, variedad y complejidad, nos ayudan a ubicar de otra manera las historias que nos contamos. Continuando con nuestra serie de cuatro TEXTOS DE me cayó el veinte sobre Sócrates, ofrecemos a nuestros lectores un clásico del tema. El inencontrable, Sócrates: su medio, su persona su pensamiento del abad A. J. Festugière, y que es una referencia obligada de los helenistas. Es un texto que intenta desmitificar a Sócrates al mismo tiempo que lo presenta en una dimensión, digamos, más humana. Como es habitual en me cayó el veinte, nos complace presentar a nuestros lectores la obra de una joven artista mexicana: Alejandra Contreras Estopier, becaria del Fonca, que nos ha permitido reproducir Vértigo primigenio, óleo sobre tela montada en madera, 2006, 120 x 120 cm. Como siempre, nuestro más profundo agradecimiento por permitirnos agregarla a la ya considerable galería de obras que enmarcan nuestra revista.

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Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 16

Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 16

PSICOLOGÍA200 pág.ISBN 3847391094723

Dice Lacan en el seminario La transferencia..., refiriéndose a In vino veritas, que es el penúltimo eco de El banquete de Platón. Así era en efecto en aquel entonces, pero ya para estas fechas no es el penúltimo; quién sabe en qué instalación iremos. Sabemos que ya existe, inclusive, hasta una obra de teatro que aborda el tema. Lo que es un hecho es que, a partir de la obra de Platón, son innumerables las ocasiones en que otros han intentado crear su propio Banquete. Sin embargo, todas estas aproximaciones tienen un objetivo, sea explícito o no: tratar de acercarse al original. Porque si ya estaba todo dicho y claro en la obra platónica ¿para qué tomarse la molestia? En otras palabras, no se trata, en el fondo, y aunque las circunstancias y los personajes cambien, de otra cosa que de una siempre apremiante reflexión sobre El banquete de Platón. Como muestra ofrecemos ahora tres de ellos que abren nuestro número dedicado al tema. Pero, imposible prescindir del primero, volvemos al comentario directo sobre el de Platón del cual incluimos dos estudios más. Siguiendo tercamente con la apuesta de que El banquete proporciona muchas más enseñanzas para el psicoanalista de lo que se puede creer, publicamos en textos de me cayó el veinte que acompaña el número presente, la cuarta y última entrega de la serie dedicada a Sócrates: en esta ocasión volvemos la mirada de nuevo a Paul Valéry. Se trata de dos diálogos socráticos: Eupalinos o el arquitecto y Sócrates y su médico . Igualmente, publicamos nuestro segundo número de grapas de me cayó el veinte, en esta ocasión con una edición bilingüe de la Apertura de la sección clínica de Lacan. Creemos que es una forma muy eficaz de, en acto, abordar el problema de la traducción y proponer algo al respecto. La ilustración de portada se debe en esta ocasión al trabajo de la pintora mexicana Georgina Quintana que, muy amablemente, nos ha proporcionado su tela Papas y lentejas para tal efecto. Por último, también tenemos el gusto de anunciar la apertura de una nueva pestaña en la página electrónica de nuestra revista: la intención es ofrecer, junto a la edición de papel una revista virtual. En esta pestaña, que hemos decidido llamar e-textos, publicaremos aquellos artículos que, por sus características, pensamos que encuentran un mejor lugar de publicación de esta forma. Iniciamos esta nueva aventura con un trabajo de Manuel Hernández La ¿caída? que, como podrán notar, es idóneo para el medio de nuestros tiempos.

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Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 17

Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 17

PSICOLOGÍA210 pág.ISBN 3848903759185

En febrero de este año celebramos en la ciudad de México el seminario de la école lacanienne de psychanalyse Clínica de la pintura sostenido por Jean Louis Sous. Lo que en un principio parecía se realizaría fácilmente en dos días y pico de trabajo resultó harto insuficiente. Muchos participantes se quedaron con las ganas de que el seminario se hubiera prolongado para poder seguir discutiendo cuestiones como las que Sous y otros propusieron. Lamentablemente no se pudo. Pero contamos con la revista que sirve de pretexto para continuar la reflexión. Así, el mismo Sous nos envió poco después un texto que es el que a continuación publicamos y que prolonga sus ideas alrededor del cuadro Los embajadores de Holbein que marcó el tono de la discusión del seminario: enérgica, dinámica y apasionada. Que es la característica de los textos que acompañan al de Sous: el tema no es para menos: los conceptos de imagen, imaginario, escópico, etc. están aún en el centro de la cuestión y la experiencia lacaniana. Tan es así, que como secuela del libro de TEXTOS DE me cayó el veinte que publicamos en el número anterior: Eupalinos o el arquitecto de Paul Valéry, Roland Léthier nos ha hecho llegar un ensayo sobre arquitectura que refleja una cierta concurrencia de ideas y de intereses. Para escoltar los textos anteriores, nos enorgullece publicar en español un clásico de la historia del arte: Reflexiones acerca de la imitación de las obras griegas en pintura y escultura de Johann Joachim Winckelmann, en una espléndida traducción directa del alemán de Pola Mejía Reiss, hecha especialmente para la colección TEXTOS DE me cayó el veinte. Winckelmann está considerado como el fundador de la disciplina conocida como historia del arte y este texto, pequeña muestra del genio que admiró el mismo Goethe, es de una modernidad conceptual tal que más de uno quedará sorprendido ante la coincidencia de ideas que anticipan, sorprendentemente, algunas de Lacan. El maestro Arturo Hinojos nos ha cedido, para la ilustración de portada y cuarta de forros, una sugerente obra: Palabras ocultas monotipo en papel. Nuestro agradecido reconocimiento a él y a su obra.

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Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 18

Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 18

PSICOLOGÍA190 pág.ISBN 3849078195013

François Cheng, quien fuera maestro de chino de Lacan, y actualmente miembro de la Academie française, señala en su bello libro Cinco meditaciones sobre la belleza que sólo un retorno espiritual y una transfiguración permiten a ciertas tragedias humanas transmutar en belleza. Y pone como ejemplo a la tragedia griega, la cual puede hacer de la muerte algo bello, es decir, transfigurado. Sin embargo, hablar de la belleza, agrega, parece, en estos tiempos que corren, una incongruencia. La muerte nos rodea, pero desprovista de tal capacidad de transmutación, precisamente por el abandono porfiado e injustificado de la espiritualidad. No obstante, desde el inicio de la civilización, el hombre ha intentado definir y localizar aquello que le pueda proporcionar una guía para el encuentro con la belleza. No es una cuestión de consideración meramente estética —aunque ciertamente el asunto se encuentra en el centro del problema— sino de ética; o mejor: de consecuencia de una ética. Y, por raro que parezca, un tanto olvidada por el psicoanálisis. No por nada, después del seminario La ética del psicoanálisis, Daniel Lagache le preguntaba a Lacan —¿…en serio, en broma?— cuándo iba a hacer su estética. Queremos, con este número, abrir una vía que nos permita avanzar en la problematización de esta cuestión que, como se verá, no es algo que pueda dejar indiferente a nadie ocupado por el psicoanálisis y, sobre todo, por el psicoanálisis en su atributo espiritual. Pero sin pretender siquiera un esbozo de respuesta. En textos de me cayó el veinte, publicamos el sugerente ensayo de Hans Bellmer, diseñador, pintor, escritor, Pequeña anatomía de la imagen. Bellmer fue el compañero de Unica Zürn quien nos es presentada por Dominique de Liège en este mismo número. Perla Krauze, pintora, escultora e instaladora nos ha permitido reproducir su obra Flor, óleo sobre tela, 2008, que viene a ser algo así como la cereza del pastel de esta entrega que, esperamos, convoque en más de un sentido a nuestros lectores.

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Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 19

Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 19

PSICOLOGÍA218 pág.ISBN 3849547028194

Este año se cumplen (no podríamos decir que se celebran) 100 años de la invención del término acuñado por Bleuler de esquizofrenia. Ha sido base y sustento de la psiquiatría y de otras ramas afines y derivadas de ésta. Ha servido a muchos y ha servido de mucho para delimitar algunos campos, y para confundir otros: el psicoanálisis, por ejemplo, ha mantenido una relación muy ambigua con la psiquiatría: la desprecia al mismo tiempo que busca su reconocimiento (que no se le otorga, por cierto, lo que hace de ello un juego casi interminable). Con este idea, de la que nosotros mismo no escapamos, decidimos hacer un número que pudiera relacionar, por un lado este centenario, junto con otro: el de la creación de los Ballets Russes cuya principal estrella fue Vaslav Nijinski: diagnosticado, en su momento, como… esquizofrénico. La coincidencia aniversaria parecía obvia, y sin embargo, la dificultad para su elaboración nos orilló a armarlo con dos secciones claramente diferenciables: el cuerpo del número, como siempre, y un dossier Nijinski, dentro de la revista, ciertamente, pero con una cierta independencia. Y creemos que el neologismo de Lacan Condanzación resume mejor que nada el puente posible entre ambas secciones: es el cuerpo, y la danza, por un lado, y un mecanismo inconsciente, por el otro lo que permite cierta coherencia al número. Para acompañar nuestro número, publicamos en esta ocasión, un extracto de las Enéadas de Plotino; son algunas de las que interesan ahora en México a quienes seguimos cuestionándonos sobre la naturaleza enigmática de la transferencia. Los cuatro libros que reproducimos continúan, por otra parte, la línea de cuatro textos que abordan la cuestión de la imagen y de la belleza. Como ilustración de portada y cuarta de forros, nos ha favorecido en esta ocasión el artista venezolano Chungtar Chong Lopez que nos ha permitido reproducir dos obras de su serie Magia en movimiento: XIX y XXXI, dibujos en acrílico sobre papel. Le quedamos como siempre muy agradecidos.

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Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 6

Me cayó el veinte. Revista de psicoanálisis no. 6

Teoría psicoanalítica (psicología freudiana)212 pág.ISBN 3897827410535

Edmond de Goncourt decía en un editorial el 8 de marzo de 1894: Esa noche con los Daudet, la pequeña Claudel, la alumna de Rodin con un canezou bordado de grandes flores japonesas [...]; Jules Renard cuenta en un editorial del 19 de marzo de 1895 que Camille Claudel tenía algunas japonaiseries que coleccionaba y admiraba con todo su corazón; Robert Godet evoca, en un diálogo escrito con Georges-Jean Aubry, el encuentro entre Claude Debussy y Camille Claudel en el cual hablaron de los puntos de acuerdo artístico entre ellos dos, de entre los cuales resaltaba la virtuosité japonaise; Matías Morhardt aborda en Mademoiselle Camille Claudel, artículo publicado en Le Mercure de France en 1898, la relación de Camille Claudel con el arte de los chinos y de los japoneses; La Vague de Hokusaï, es citada en todos los catálogos al lado de La Vague de Camille Claudel: misma estructura, mismo perfil, mismas proporciones; el material de ónix verde que Camille elige utilizar en Les Causeuses y en La Vague, es frecuentemente comparado por su color con el jade extremo-oriental; el comentario que guía el recorrido por el Museo Rodin en París, dice en la presentación de La Vague de Camille Claudel: japonizante y simbolista, evocando las Vagues de Hokusaï y de Georges Lacombe [...]; y, recordemos a Paul cuando nos dice en Ma sœur Camille, precisamente a propósito de La Vague, que en ella, su hermana Camille se arma con todas sus garras de la jaula japonesa de fieras. Quizá se trata nada más de pretextos para dar cuenta de algo que no tendría mayor importancia: encontrar las líneas de convergencia entre Dos Claudel de variados rostros, y El biombo del infierno y otros cuentos. Ryunosuke Akutagawa y Danielle Arnoux han sido el medio a través del cual conseguimos reunir el arte de los Claudel y aquel modo japonizante bajo cuyo discreto influjo floreciera. ¿Por qué Danielle Arnoux? Porque ella ha trabajado, durante muchos años, en la fabricación de un caso, trabajo que se materializó en un libro de psicoanálisis: Camille Claudel. El irónico sacrificio, mismo que mereció el Prix Œdipe 2001 en Francia. Pero además, porque en febrero de 2002 Arnoux sostuvo un seminario, auspiciado por la école lacanienne de psychanlyse y organizado por Epeele, que se tituló: Camille Claudel, entre la historia verdadera y la verdadera historia. Haber hecho caso de los Claudel propició que algunos se interesaran en el tema; sus investigaciones dieron como resultado la producción de nuevos textos, diferentes ensayos con muy diversos tópicos. La reunión de estos trabajos da cuerpo al presente número que constituye una primera entrega de casos en fabricación, al tiempo que abre la perspectiva de una segunda sobre Jorge Cuesta, en un futuro próximo. Marcelo Pasternac con Fábrica de un caso, inaugura esta sexta entrega. Se avoca a puntualizar, sin rodeos, lo que se dice al utilizar tal expresión en la especificidad del psicoanálisis, agregando que eso es precisamente lo que el libro de Danielle Arnoux nos ofrece realizado en acto. A continuación Marie-Victoire Nantet, fuente bibliográfica para Arnoux. Su colaboración: La obra de Camille Claudel considerada como una confesión, tiene como punto de partida una sutil pero esencial diferencia, que no escapa a su lectura, entre lo que Paul Claudel dice sobre su hermana en 1905, en Camille Claudel, statuaire [Camille Claudel, estatuaria], y lo que revela posteriormente, en 1951, en un ensayo tan famoso como Ma sœur Camille [Mi hermana Camille]. En su artículo Nantet lleva las cosas al límite de una confesión, misma que da pie al siguiente texto a cargo de Danielle Arnoux: La trilogía de los Coûfontaine. El amante sacrificado, la mujer crucificada en el que la autora, siguiendo a Lacan, nos muestra de qué manera la composición claudeliana pone en evidencia una descomposición estructural del deseo. Es un trabajo inédito de Arnoux —aportación especial a la revista— resultado, entre otras cosas, del seminario que mencionamos líneas arriba. Reine-Marie Paris, compiladora de La obra de Camille Claudel, el primer gran catálogo que ofrece una mina documental excepcional, publica en este número monográfico una nota lírica, en el sentido del canto, donde entran en juego sus propios afectos, titulado: Hasta el fin de ella misma. En Rosalie Scibor-Rylska: La prisionera de un largo silencio, Thérèse Mourlevat nos cuenta acerca de una mujer que tuvo una hija con Paul, el hermano poeta de Camille. Se trata de un silencio que no deja de tener resonancias en el caso de Camille Claudel. Estampas y leyendas de Julio Hubard es un ensayo literario en el que la presencia de Camille y de Paul, se desliza metonímicamente. Françoise Cloarec, luego de ofrecernos su punto de vista acerca de cómo está conformada la familia de los Claudel, cierra este segmento preguntándose: ¿por qué Camille se vuelve escultora? Otras fábricas es una sección que inauguramos en este número en tanto que puede resultar atractivo para el lector seguir de cerca los hallazgos que algunos casos en fabricación irán estableciendo. Si bien el término caso proviene del campo médico, añadirle fábrica de, opera una modificación sobre el sentido que adquiere el caso en la transmisión analítica. Así pues, Manuel Hernández García presenta esta sección:¿Quién era Irma?, es un artículo en el que continúa su lectura del sueño de Sigmund Freud. Tratándose de un número monográfico, los documentos adquieren un valor especial y son material de lectura obligado. Es por esta razón que en la sección Documentos hemos incluido: El expediente perdido y olvidado de Camille Claudel a cargo de Gilbert Leon, en el cual el autor relata los avatares vividos en la búsqueda de tan importante expediente; algunas cartas fundamentales de Camille Claudel que titulamos Cartas de K. Momille; los dos textos de Paul Claudel sobre su hermana, multicitados a lo largo del número: Camille Claudel, statuaire [Camille Claudel, estatuaria] y Ma sœur Camille [Mi hermana Camille]; el primer artículo que crítico alguno escribiera sobre Camille Claudel: Mademoiselle Camille Claudel [La señorita Camille Claudel] de Matías Morhardt escrito en 1898. Se trata de una primera traducción al español de estos documentos. En la sección Conferencias, publicamos dos de las que participaron en la presentación del libro de Danielle Arnoux en México: Acabado/Inacabado: Camille Claudel, el irónico sacrifico de Rodolfo Marcos-Turnbull y, Una artista finisecular de Patricia Pérez Walter. Una más: La loca de la casa de al lado, dictada por María Inés Pérez Lubrina en ocasión de la presentación de un libro de Alda Merini: La tierra santa, se une a las anteriores y encuentra —en opinión de la autora— un punto de coincidencia: de estas dos mujeres, Alda y Camille, se conoce su tránsito por los caminos del arte y la locura. Para cerrar este número, en la sección Debate hemos incluido una lectura cuidadosa de Jorge Baños Orellana en torno a cómo pueden ser leídos algunos fragmentos de otro caso: El Joyce de Lacan. Hacer un número de estas características, no podría lograrse sin la amable colaboración de muchas personas: en primer lugar de la propia Danielle Arnoux quien ha fungido como una especie de aquello que los ingleses llaman editor at large, es decir, una editora a distancia. Sin su aporte —sugerencias, contactos con los autores franceses y obtención de sus artículos, trámite de ciertos permisos— no hubiera sido posible. El entusiasmo que le proyectó al número incluyó hasta el más mínimo detalle. Mención especial merece, también, Jean Claude Arnoux quien tomó especialmente para me cayó el veinte las fotografías de portada y cuarta de forros que muestran en ángulos novedosísimos el Perseo y la Gorgona de Camille Claudel que se encuentra en el Museo d’Orsay en París. Por lo que respecta a las cartas de Camille Claudel, agradecemos a Reine-Marie Paris su gentil autorización para traducirlas y publicarlas completas por primera vez en español; éstas aparecieron originalmente en: Reine-Marie Paris, Camille Claudel re-trouvée, Catalogue raisonné, Éditions Aittouarès, París, 2001 (I y II, dirigidas a Henri y Henriette respectivamente); y en Reine-Marie Paris, Camille Claudel, Gallimard, París, 1984 (III, IV y V, dirigidas a Charles, Paul y Paul respectivamente). Los textos de Paul Claudel: Camille Claudel estatuaria, fue publicado en L’Occident en agosto de 1905 y reimpreso en L’Art décoratif en julio de 1913; y, Mi hermana Camille, como prefacio del catálogo de la exposición de 1951 en el museo Rodin. Agradecemos a los herederos del autor, así como a Éditions Gallimard, su amable consentimiento para publicarlos por primera vez en español. El artículo de Marie-Victoire Nantet: La obra de Camille Claudel considerada como una confesión, apareció en La Nouvelle Revue Française, Nº 561, Gallimard, París, abril de 2002, pp. 224-239. Rosalie Scibor-Rylska: la prisionera de un largo silencio de Thérèse Mourlevat, se publicó recientemente en la revista Lunes, Nº 9, París. El artículo de Reine-Marie Paris, Hasta el fin de ella misma apareció en Pagine d’art, Bellinzona, Suiza, 2002. Los trabajos de Françoise Cloarec y Gilbert Leon fueron presentados en el coloquio Camille Claudel, que se llevó a cabo en el Hospital Ville-Évrard, en enero de 2001. Nuestro agradecimiento también se extiende, desde luego, a todos los demás autores que colaboran en este número. Por lo que respecta a textos de me cayó el veinte, hemos decidido reimprimir, después de casi 40 años, tanto la introducción como la traducción que de estos cuentos de Ryunosuke Akutagawa hizo Kazuya Sakai, el extraordinario pintor argentino-japonés que vivió varios años en México en donde introdujo, a través de sus trabajos en El Colegio de México, la literatura japonesa contemporánea.