Lucio Anneo Séneca
Sus libros

Cartas filosóficas
Cartas filosóficas reúne una selección de las Epístolas morales a Lucilio, escritas por Lucio Anneo Séneca y dirigidas a su joven amigo y discípulo, que era procurador imperial en la provincia de Sicilia en aquellos años finales de la vida de Séneca. Las epístolas son de contenido filosófico y filiación estoica y en gran parte están presentadas como las respuestas del maestro a problemas de orden teórico o práctico (de pensamiento o de conducta) que le habría planteado su joven amigo. En ellas se encierra la peculiar versión del estoicismo que es la filosofía de Séneca. Estas Cartas filosóficas constituyen un texto muy romano, no sólo por la frecuente referencia a aspectos de la vida del autor y del destinatario (viajes, costumbres, personajes, historias, tradiciones, etc.), sino por la seriedad moral y el sentido de la responsabilidad social del sapiens que en ellas se dibuja y por las citas literarias que esmaltan el texto.

De la brevedad de la vida
La pregunta eterna ¿por qué pasa tan rápido el tiempo?, ¿por qué la vida es tan corta? ¿la vida es una sola y por eso pasa muy rápido? En este libro, el filósofo Lucio Anneo Séneca nos ofrece una visión bastante interesante en cuanto a este asunto y su respuesta es propia de un estoico de su tiempo. En este texto, dedicado a Paulino, Séneca se explaya sobre las quejas de la gente sobre la brevedad de la vida y la angustia que se desprende de tal pensamiento. La suya es una reflexión sobre el tiempo que usamos y malgastamos en cosas inútiles.

Sobre la providencia
¿Por qué les suceden a los hombres buenos muchas adversidades? Nada malo puede sucederle a un hombre bueno: los contrarios no se mezclan. Del mismo modo que tantos ríos, tan grande cantidad de lluvias caídas de lo alto, tanto vigor de fuentes medicinales, no cambian el sabor del mar y ni siquiera lo modifican, así el ímpetu de las cosas adversas no subvierte el ánimo del varón fuerte: éste permanece en su estado y todo cuanto sucede lo tiñe con su propio color, pues es más poderoso que todas las realidades externas. Y no digo que no las siente, sino que las supera. Calmo y tranquilo, enfrenta sus embates. Todas las adversidades son para él ejercitaciones.
