Luis Fernando García–Frade Ruiz
Sus libros

Tratado de trombosis
Con entusiasmo elaboramos esta nueva edición, dada la gran aceptación que tanto en México como fuera de él obtuvo el Manual de trombosis y terapia antitrombótica. De este modo, tras la actualización de los procesos fisiopatológicos, la incorporación de nuevos agentes antitrombóticos, el reordenamiento de los temas y la suma de ideas innovadoras se da ahora lugar a este nuevo texto, que cuenta con la siempre valiosa y entusiasta colaboración de los más selectos expertos en el área, para lograr satisfacer las necesidades académicas respecto al tema en un solo texto. En los últimos años nos ha tocado vivir de manera muy afortunada un gran movimiento en pro de ampliar nuestra atención y conocimiento en relación con el fenómeno trombótico, en el que la participación de la industria farmacéutica a través de la proyección de nuevos agentes antitrombóticos ha generado un sinnúmero de actividades de educación médica continua, tras lo cual la trombosis es ya hoy un fenómeno mucho más presente entre los médicos de todas las especialidades. El objetivo de este Tratado de trombosis es continuar con la gran tarea que su antecesor realizó, proporcionar de una manera práctica el conocimiento, en realidad complejo, que hoy en día encierran la trombosis y su adecuado tratamiento, bajo la invaluable escritura de médicos líderes en cada uno de los capítulos. La epidemia que hoy se vive en relación con la trombosis, la cual la coloca como la principal causa de mortalidad en México y en los países desarrollados, sólo se podrá combatir a través de la constante educación médica, misma que, como indica el texto, involucra a todas las especialidades médicas. Será la colectividad profesional quien, con base en el reconocimiento de un claro problema de salud, pueda exigir los recursos materiales y humanos para hacer frente a tal enfermedad. El trabajo multidisciplinario es fundamental en la adecuada y actualizada atención del paciente con trombosis, en donde el abordaje diagnóstico profundo determina por completo tanto el tratamiento como la duración del mismo. La elaboración de diagnósticos genéticos en reconocimiento de trombofilias primarias se ha ido haciendo cada vez más accesible, lo que, junto a una mayor difusión de las trombofilias secundarias, debe llevarnos a los profesionales de la salud a una mayor tromboprofilaxis tanto primaria como secundaria. El uso adecuado de los recientes anticoagulantes orales conlleva un profundo conocimiento de la enfermedad y de cada uno de ellos, con el fin de obtener sus grandes beneficios a través de su practicidad y no sus devastadoras complicaciones, generadas por un uso inadecuado de ellos. En el presente Tratado de trombosis intentamos que el lector realice un viaje desde la fisiología normal de la coagulación, pasando por todos y cada uno de los múltiples escenarios clínicos que la trombosis puede presentar, su típica enfermedad venosa, sus presentaciones oftalmológicas, sus múltiples herramientas diagnósticas y la acción precisa de sus tratamientos, hasta la fina y moderna aplicación de la biología molecular para la realización de diagnósticos específicos dentro de una medicina civilizada. De la misma forma, incorporamos de manera práctica, pero a la vez novedosa, en un mismo capítulo la inflamación endotelial con su respectiva aterotrombosis, así como la trombosis pura, con el fin de facilitar el reconocimiento y el manejo de sus múltiples factores de riesgo, su diagnóstico y su tratamiento a manera de una sola enfermedad vascular.

Un síndrome llamado disautonomía
Dentro del amplio terreno de las enfermedades existen ciertos padecimientos a los que, aunque han sido reconocidos desde hace muchos años, en los últimos tiempos se les ha prestado interés desde el punto de vista científico. Dichos padecimientos han sido identificados de manera correcta a través del tiempo; sin embargo, se han conceptualizado de manera individual a través de los años y nunca han sido abordados de manera integral hasta hace pocos años, y sólo desde el punto de vista de la investigación. Las alteraciones se caracterizan por ser desórdenes funcionales, es decir, al no existir alteraciones anatómicas ni bioquímicas convencionales en ellos, los estudios de laboratorio y gabinete resultan por definición sin alteraciones, lo que genera la poca credibilidad de los síntomas por parte de los médicos y familiares y la tan prolongada conceptualización de considerar a tales molestias como manifestaciones de desórdenes psiquiátricos. Sin embargo, cuando se estudian con detenimiento dichas alteraciones de acuerdo con la especialidad médica que durante décadas las ha atendido, se encuentra que el tratamiento de cada una de ellas comparte muchas características en común, lo que ha llevado a algunos autores a considerar en últimas fechas que en realidad todas esas alteraciones obedecen a un mismo síndrome, con lo que yo me encuentro totalmente de acuerdo con base en mi poca experiencia. Las alteraciones funcionales, como la colitis nerviosa (colon irritable), la migraña, la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica y la vejiga irritable, entre otras, podrían pertenecer hoy en día a un solo diagnóstico con un solo tratamiento. La hasta ahora llamada disautonomía podría incluir quizá de manera global todos esos padecimientos y muchos más, como la mayoría de los desmayos, en una amplia gama de manifestaciones clínicas, pero con un solo método diagnóstico y opciones cada vez más claras de tratamiento específico, aunque aún poco alcanzables en nuestro país. El presente texto representa quizá el primer escrito a manera de libro respecto a dicha alteración autonómica dirigida a la comunidad no médica, cuyo objetivo es acercar a la población la información suficiente del padecimiento tanto para aumentar su identificación y diagnóstico como para introducir a los médicos de primer contacto y especialistas en el síndrome. Cabe mencionar que ciertos conceptos comentados en este texto corresponden a las observaciones del autor y no se encuentran sustentadas en fuentes internacionales. Me encuentro convencido, como lo han mostrado los países de primer mundo, de que la verdadera civilización sólo se podrá alcanzar a través de la educación de la población, en la que los temas relativos a la salud siempre tendrán un lugar primordial. Si bien la disautonomía no es una causa de mortalidad, quizá constituye una de las causas más frecuentes de disminución de la calidad de vida de un gran número de personas, por lo que los trabajos que más adelante se lleven a cabo en relación con esta alteración beneficiarán a un número importante de seres humanos. Si bien desde el punto de vista médico este trastorno resulta verdaderamente complejo en su profundo conocimiento y entendimiento, los invito a realizar un interesante viaje, mediante un vocabulario sencillo, en el amplio universo de un síndrome llamado disautonomía.

Cerebro al límite. Hasta ahora llamado disautonomía
Las alteraciones funcionales han sido nombradas de muy distintas maneras a través del tiempo, pero siempre de manera segmentaria ante la ausencia de una visión integral del ser humano. Dichas alteraciones se pueden presentar con diagnósticos parciales y, por lo tanto, con tratamientos incompletos, como migraña, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, colitis nerviosa, síncope neurocardiogénico, la mal llamada disautonomía en nuestros días y en sus formas más ignorantes llamada histeria, somatización o hipocondriasis. Los síntomas crónicos e intermitentes de dichas alteraciones pueden consistir en cansancio, mareos, dolores de cabeza, desmayos, sudoración, palpitaciones, sensación de falta de aire, alteraciones del sueño, etc., además de las conocidas manifestaciones de síndromes anímicos, como depresión, ansiedad y ataques de pánico. Probablemente un cerebro al límite y su manifestación orgánica, que podría quizá llamarse de una manera más adecuada síndrome de respuesta disfuncional, representen desde un punto de vista integral del ser humano la primera entidad con una clara relación entre lo que se siente, las emociones, el cerebro, la conducta y las dolencias físicas, un síndrome quizá mucho más amplio para entender la hoy aún tan limitada entidad llamada disautonomía.
