Luis Gutiérrez Cantillo
Sus libros

Memorias del exilio
Memorias del exilio reúne una serie de cuentos que corresponden a una única realidad política y social, donde el juego de la literatura con el periodismo le ha permitido a su autor un acercamiento mucho más exhaustivo y de contacto para determinar el complejo cuadro de un exilio tan desgarrador como desconcertante, el cual, al mismo tiempo, también ha afectado, de un modo directo o indirecto, el statu quo del panorama internacional; en algunos casos más que otros. Tal sería entonces el caso de Colombia, siendo este el escenario idóneo que ha contribuido de manera significativa en la construcción de los relatos aquí expuestos, cuyo epicentro revela un profundo entramado social que deja en evidencia los conflictos de mayor frecuencia que se han presentado como pan de cada día, extendiéndose a lo largo de todo un país en sus diversas formas, magnitudes y tonalidades. En ese sentido, Memorias del exilio posibilita una mirada mucho más abierta, binaria y caleidoscópica en torno a la situación migratoria que, en el tortuoso decurso de los últimos años, ha producido una ruptura en lo que respecta a los nacionalismos y patrioterismos de fronteras; argumentos que algunas veces han podido ser debidamente justificados, y otras, no tanto. Es por ello que a través de estas brevísimas historias se proyectará una pequeña galería de imágenes destinadas a la mutua tolerancia y en busca de una secreta empatía de ambas partes, sin incurrir, por supuesto, en la defensa de ninguna, sino más bien con la certeza de poder afincar la esperanza en una especie de compromiso colectivo dentro del cual podríamos participar todos como actores de una sola patria, que sería América Latina, pues todo lo demás no vendría a ser más que un conjunto de líneas imaginarias sembradas en un mapa; utópico sueño para el que no reconoce banderas. Las palabras nos incitan a analizar qué hay antes, durante y después de las decisiones y los actos.

Las trampas
Las Trampas comprenden un conjunto de relatos breves vinculados al género de lo fantástico, donde los escenarios en cuestión no son más que el sustrato principal de la totalidad de la obra para, finalmente, revelar aquello que duerme dentro de nosotros y que, por alguna extraña razón, siempre acaba representando nuestros sentimientos más íntimos y arcanos, los cuales parecieran prevenirse de ciertas sombras que jamás alcanzamos a nombrar. Es así como a través de estas experiencias de carácter insólito, incluso metafísico, que cada una de las trampas conseguirá darse su propio rostro, a veces, de un modo más o menos subrepticio, pero con el firme propósito de despertar un infinito desasosiego frente a la inminente realidad de los personajes señalados, los cuales sólo podrán encontrar como término la fatalidad o la muerte, y cuyo trasfondo será entonces la conciencia del hombre en su más alto grado de inquietud y angustia. Por otra parte, Las Trampas, además de mostrarnos la otra cara oculta de las cosas, contribuyen también a una exploración profundamente cultural, vinculada a las costumbres más populares y ricas de la Costa Caribe de Colombia; aquel terreno de lo fértil para la semilla de la fantasía, donde los sueños, el misterio, los mitos, las tradiciones y la superstición configuran el condimento esencial para la construcción de las historias aquí exhibidas, de manera que, mediante los componentes expuestos, y sin dejar de lado la vía de lo fantástico, se posibilitará la apertura de nuevas imágenes que, en suma, tendrán la apariencia de un modesto mosaico debido a la estrecha relación que se guarda tanto en el contexto local de los relatos como tras lo que hay a lo largo y ancho de sus penumbras; es decir, lo que nunca nos ha sido dado a desentrañar.
