Manuel Balderas
Sus libros

Puertas de la noche
Ven conmigo en esta hora que no sé cómo se llama. Ya empieza nuestra cómplice a llegar con sus miles de ojos brillando. Déjate el pelo suelto, recorramos los caminos, que la noche nos cubrirá. Veamos la ciudad inundada de luces, de aparadores y calles despiertas. Nademos en algún río de gente, de la que cante y ría como lluvia. Caminemos sin rumbo como niños, riéndonos de cualquier historia. Perdámonos donde no hay dolor.

Rincón de poeta
En el rincón del poeta una pequeña luz que no ilumina ni su sombra se posa sobre una rosa de inagotable vida. Ella es tan sutil como la sonrisa del poeta y los sentidos puestos en el rostro de una mujer, la locura inefable de un amor platónico o el deseo más obsceno. Aunque las espinas sean el alma de esa idolatrada musa, no dejará la pluma de escribir un himno a su persona.
