Margarita Basi
Margarita Basi (Barcelona,1964). Estudió Turismo y trabajó en la ya desaparecida agencia Internacional Expreso de Barcelona durante dos años. En 1990 entró a trabajar en la empresa familiar como dependienta en una de las tiendas. En 1993 hace un curso en IMB (Instituto de Marketing de Barcelona) y pasa a dirigir el departamento de merchandising y escaparatismo llevando la imagen estilística de la firma. En el año 2000 y coincidiendo con el nacimiento del segundo de sus tres hijos, abandona su trabajo para dedicarse a su familia. A finales del 2006 se divorcia y abre una tienda de decoración en Barcelona, pero la crisis la obligará a cerrarla en el año 2009. A partir de entonces inicia una etapa más introspectiva haciendo varios cursos de coaching, PNL y Reiki, y es entonces cuando descubre su vocación literaria escribiendo varios libros. En el año 2013 autoedita su primer ensayo: Los hombres que sí amaban a sus mujeres (editorial Círculo Rojo). Después vendrían dos novelas: Amazonas, hermanas en la batalla e Hijos de Narciso, ninguna de ellas editada. Actualmente reside en Sitges.
Su libro

Feminismo patriarcal
El feminismo se ha corrompido, y en ese declive ha ido desnaturalizándose y perdiendo la
esencia justa, ética y loable, con la que antaño luchaba por rescatar del ostracismo y la
esclavitud a millones de mujeres. Con este ensayo quiero visibilizar como, a día de hoy, el
feminismo tiene cada vez más similitudes con el patriarcado en cuanto a que utiliza los
mismos mecanismos ideológicos reduccionistas con los que el hetero centrismo gobierna
nuestras vidas. El feminismo se ha convertido en una ideología igualmente doctrinante,
extremadamente intelectualizada, ensalzadora del odio hacia todo aquello que respire
masculinidad, sobre todo si ésta proviene de un hombre blanco, de edad media y con cierto
estatus económico o social.
Este ensayo pretende reflejar las actitudes y pensamientos que sostienen los estereotipos
binarios masculino y femenino, y como el feminismo trata de reducir todo rasgo femenino a
un vulgar estereotipo cultural sin diferenciar aquellos que, por puro mandato biológico, nos
corresponde aceptar y honrar. Pero no para utilizarlos como moneda de cambio con los que
conseguir privilegios patriarcales (algo que a las feministas y a las que no lo son no les
importa hacer cuando los necesitan), sino para responsabilizarnos de ellos, ajustando
nuestras vidas a nuestra biología y no permitir que sean un hándicap que deba modificarse o
disimularse para encajar en esa idea de la falsa igualdad con respecto a hombre. Si no todo
lo contrario; nuestros atributos femeninos existen como parte de nuestra identidad y por ello
deben ser mostrados, exhibidos y respetados, pero es ante todo nuestra responsabilidad y
no del hombre, defenderlos y cuidarlos. Porque nuestra supervivencia y dignidad dependen
de ello. Unidas cuidamos unas de otras, desunidas, además de convertirnos en presa fácil por
esa condición biológica que nos hace más vulnerables, devenimos lobas competidoras por el
mejor macho…
Para finalizar el ensayo muestro distintos arquetipos femeninos cuyos atributos y cualidades
pueden servirnos para comprender como el feminismo, al igual que hace el patriarcado,
actúa de forma temerosa, desconfiada, e incluso agresiva, hacia cualquiera que no muestre
un estereotipo típico y normativo con el que cada individuo, se siente casi obligado, a auto
clasificarse en un colectivo u otro. Demostraré como el feminismo, al igual que otros
colectivos, son auto excluyentes con quienes no encajan en su molde. Y a diferencia del
hetero centrismo que nunca lo ha ocultado, el feminismo se justifica en una dialéctica
imposible y en una intelectualidad prepotente, que segrega a una mayoría social que acaba
sintiéndose discriminada y maltratada por sus propias hermanas.
