María Teresa Domínguez Rodríguez
María Teresa Domínguez Rodríguez (Sevilla, 1978) es experta en comunicación, protocolo y coaching. Es licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Sevilla y máster en Protocolo por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), obteniendo Matrícula de Honor en su Trabajo Final de Máster, titulado Emotividad, norma y ética en el protocolo oficial español, siendo distinguida por su constancia y esfuerzo al finalizar dichos estudios. Posee la doble certificación internacional en Coaching & Executive Coach, formación avalada por la Asociación Internacional de Coaching y Mentoring (AICM).
Desde muy niña, comenzó a escribir cuentos y relatos animada por su abuela, de quien heredó su voca-ción de escritora. Inició su trayectoria profesional en la empresa privada, ocupando distintos puestos de responsabilidad en el sector de la comunicación, el marketing, la organización de eventos y el comercio exterior. Ha participado activamente en la planificación y desarrollo de numerosos actos institucionales y corporativos. En la actualidad, es funcionaria de carrera en la Administración Local, posee su propio blog y colabora, como articulista de opinión, con diversos medios nacionales e internacionales.
Su libro

Las tres dimensiones del nuevo profesional: razón, emoción, alma
Las tres dimensiones del nuevo profesional: razón, emoción, alma es un libro dirigido a todos aquellos profesionales que desean sentirse plenos en su faceta personal y laboral. Redactado a partir de las experiencias y la reflexión de la autora, la obra se divide en tres bloques, cada uno de los cuales se corresponde con los diferentes planos en los que se desenvuelve el ser humano y que los profesionales de hoy deben desarrollar equilibradamente para lograr la excelencia y, más aún, la grandeza. Las empresas han de tener en cuenta estas dimensiones e invertir en el bienestar de sus trabajadores, porque ello repercutirá muy positivamente en los beneficios tangibles e intangibles de la organización. Del imperio de la razón y la promoción profesional en base a la inteligencia lógico-matemática, las entidades aprendieron a incluir y valorar la inteligencia emocional como factor de liderazgo. Una potente marca personal y la habilidad para establecer conexión emocional con clientes y públicos se afianzaron como rasgos fundamentales de un ejecutivo más empático y sensible. Actualmente, el nuevo profesional ha incorporado la espiritualidad a su día a día y es consciente de que la inteligencia espiritual es motor de transformación y crecimiento en todas sus áreas vitales. Razón, emoción y alma son los tres pilares que sustentan la identidad del nuevo profesional: aquel que está llamado a alcanzar el éxito laboral gracias al impulso de su voz interior.
