Maria Victoria Casas Figueroa
Sus libros

Testigo silencioso
La congregación de Misioneras Agustinas Recoletas que habita el Convento de La Merced en Cali (Colombia), conserva una colección de partituras de Música Sacra. Ella contiene obras desde 1903, cuando el Papa Pío X promulgó el Motu proprio, hasta piezas derivadas del Concilio Vaticano II bajo la orientación del papa Pablo VI hacia 1970. Estas composiciones responden a transformaciones en la práctica musical y las regulaciones pontificias. El objetivo principal de este libro es desarrollar un estudio de la colección desde la nueva musicología y analizar sus usos y funciones en el contexto al que pertenece; se identifica la congregación, se estudia la normativa, se caracteriza la colección y se analiza a la luz de sus usos y funciones. Es una investigación de carácter cualitativo, que revisa elementos cuantitativos, con herramientas propias de la nueva musicología. La fuente primaria es la colección de partituras que reposa en la Biblioteca del convento. Se hizo uso de fuentes documentales (orales y escritas), consulta en archivos y trabajo de campo; se construyó una base de datos y se contrastó la información. Como resultados, se encontraron 1868 piezas en su mayoría de música vocal con usos determinados por el calendario litúrgico y la dinámica vital de la comunidad. Esta colección guarda similitud con otras encontradas en algunos monasterios de habla hispana. Las funciones son estructurales, morfológicas y ministeriales.

Silencios sonoros
La musicología histórica se ha venido consolidando como una disciplina que integra el hacer musical inmerso en los procesos culturales y sociales. Existe una importante trayectoria de trabajos orientados desde distintas aproximaciones musicales que comprenden la música académica, la música popular y, en menor escala, estudios de la música religiosa, entendida esta como parte del hacer cotidiano de las ciudades. En el periodo colonial la música estuvo ligada fuertemente a todo el acontecer local, en celebraciones regias, civiles, militares y religiosas. En la mayoría de los casos lideradas, contratadas y consignadas en los archivos de cabildo, como única o quizá la fuente más importante de este acontecer. Este libro, producto del interés y del compartir de trayectos de investigación, logró conjugar dos opciones fundamentales para alimentar la construcción de las historias de la música en el país. Desde las visiones de la historia colonial, la historia de la cultura, la musicología histórica y la musicología urbana, hemos logrado presentar una nueva alternativa para el estudio de la música en Popayán durante los siglos XVII y XVIII, en tanto, al igual que en muchas otras ciudades de la América hispana, la práctica musical formó parte de la actividad cotidiana tanto en la vida religiosa como en la vida secular. Este proyecto se adelantó gracias a la convocatoria interna 2020 de la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universidad del Valle.
